Síguenos

Última hora

Ciberdelincuencia acecha a la Iglesia: aumentan suplantaciones de identidad de párrocos

Yucatán / Mérida

“Todo indica que esto se va a acabar": Oro verde de Yucatán agoniza; sobreviven menos de 10 desfibradoras y operan con pérdidas

Desfibradoras de henequén temen su desaparición ante la falta de apoyos federales y estatales.

La crisis que enfrenta actualmente la industria del henequén es calificada como terminal
La crisis que enfrenta actualmente la industria del henequén es calificada como terminal / Especial

La histórica industria del henequén en Yucatán atraviesa una crisis que productores califican como terminal. Parcelarios y representantes del sector advirtieron que la falta de apoyos federales, los bajos precios de compra y la desaparición de desfibradoras están llevando al cultivo emblemático del estado al borde de la extinción.

Rafael Mena Abud informó que, por instrucciones del gobernador Joaquín Díaz Mena han acudido en diversas ocasiones ante la Secretaría de Desarrollo Agrario para solicitar programas de rescate y financiamiento al sector henequenero; pero hasta ahora no han recibido respuesta. “Todo indica que esto se va a acabar si no hay apoyo inmediato”, expresó.

Actualmente sobreviven apenas entre cinco y siete desfibradoras en todo Yucatán, ubicadas principalmente en Cacalchén, Telchac Pueblo, Izamal y Seyé. La mayoría trabaja únicamente uno o dos días por semana debido a la escasa producción y a la falta de rentabilidad.

La cifra contrasta con el auge del llamado oro verde, cuando en Yucatán operaban alrededor de 2 mil desfibradoras instaladas en antiguas haciendas henequeneras. A finales del siglo XIX y principios del XX, el henequén convirtió al estado en una de las economías más poderosas del país y posicionó a Mérida entre las ciudades más prósperas de América Latina.

Yucatán obligará a alcaldes a difundir sesiones y publicar acuerdos municipales

Noticia Destacada

Nueva reforma en Yucatán da fin a las sesiones de Cabildo ocultas y decisiones discrecionales de los 106 ayuntamientos

Diversos registros históricos señalan que durante el auge henequenero existieron más de 200 mil hectáreas sembradas y Yucatán dominó buena parte del mercado mundial de fibras naturales para cuerdas, costales y productos agrícolas.

Hoy el panorama es radicalmente distinto. Según productores, apenas entre mil 500 y 2 mil hectáreas continúan en producción, mientras otras 500 se encuentran en proceso de fomento, una superficie insuficiente para cubrir la demanda local y nacional de fibra.

La escasez ya impacta a otros sectores agropecuarios del país. De acuerdo con Mena Abud, productores de café, cacao, maíz y sorgo requieren costales de fibra natural para transportar y conservar sus cosechas, debido a que permiten la transpiración de los granos y reducen riesgos de humedad y descomposición, a diferencia de las bolsas plásticas. Sin embargo, la producción actual no alcanza para atender esos pedidos.

A la crisis de producción se suma un problema financiero que, según los parcelarios, hace inviable mantener el cultivo. Explicaron que cosechar mil hojas de henequén implica gastos aproximados de 430 pesos entre chapeo, corte y transporte, mientras las desfibradoras pagan alrededor de 19 pesos por kilo de fibra.

El rendimiento promedio de mil hojas es de apenas 18 kilos, lo que representa ingresos cercanos a 342 pesos y pérdidas superiores a 100 pesos por cada millar cosechado.

Pese a una cobertura de 82.9% de usuarios de internet en el estado, cientos de comunidades mayas carecen de señal

Noticia Destacada

Brecha digital divide a Yucatán: comunidades rurales siguen atrapadas en el rezago

Así nadie quiere invertir ni sembrar más”, señalaron productores, quienes denunciaron que numerosas parcelas están siendo abandonadas por falta de rentabilidad.

Aunque centros de investigación como el CICY han desarrollado variedades mejoradas y proyectos para impulsar el aprovechamiento industrial del henequén, productores consideran que sin subsidios, créditos y políticas públicas de rescate el cultivo continuará desapareciendo.

Aunque todavía existen alrededor de 15 mil hectáreas sembradas y miles de campesinos dependen directa o indirectamente de esta actividad, el número de plantas procesadoras ha disminuido drásticamente. Hace apenas una década se hablaba de unas 15 a 17 desfibradoras activas; hoy los productores aseguran que menos de 10 siguen operando regularmente.

En los últimos años, especialistas han advertido que el mercado mundial de fibras biodegradables y sustentables podría representar una nueva oportunidad para el henequén yucateco, especialmente ante la reducción del uso de plásticos. No obstante, los parcelarios afirman que la falta de apoyo gubernamental amenaza con convertir al oro verde en parte de la historia.