Las familias del campo realizan el tradicional mendzul (recolección de mazorcas), una práctica que se lleva a cabo previo a la preparación de la tierra para la próxima siembra primavera–verano 2026. Como cada año, hombres y mujeres acuden a sus parcelas con bolsas o costales para recolectar las mazorcas que la trilladora no logra recoger durante la cosecha mecanizada. Dependiendo de la extensión del terreno, pueden juntar hasta cinco costales de maíz que posteriormente destinan al consumo familiar.
Esta actividad agrícola fue explicada por doña Benita Camas, quien detalló que, tras concluir la cosecha y vender parte de su producción, regresa a su parcela para aprovechar las mazorcas que quedaron esparcidas entre los surcos. Señaló que esta labor requiere tiempo y paciencia, pero representa un apoyo importante para la economía del hogar.
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No todos los productores realizan esta recolección, ya que algunos optan por la quema de sus terrenos, incluso cuando aún quedan elotes o restos de la cosecha. Ante ello, otras personas ingresan después para rescatar las mazorcas que no fueron consumidas por el fuego, logrando reunir alimento adicional.
El mendzul refleja el conocimiento heredado de generación en generación entre las familias campesinas. Se trata de una tradición ancestral que combina esfuerzo y sentido de comunidad, además de fortalecer la seguridad alimentaria en contextos de recursos limitados. El maíz recolectado se utiliza para preparar tortillas, atole y tamales, alimentos básicos en la dieta diaria.
De esta manera, el mendzul se mantiene vigente como estrategia de subsistencia, al tiempo que conserva las raíces culturales y el vínculo con la tierra.