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Campeche

Sexual, la violencia del hogar que marca sin moretones a la niñez campechana

El Colegio de Médicos de Campeche alertó que la violencia sexual contra madres, presenciada por hijos, deja graves secuelas emocionales y conductuales.

Patrones socioculturales perpetúan violencia familiar
Patrones socioculturales perpetúan violencia familiar

En muchos hogares campechanos, el silencio de la noche puede esconder una forma de violencia que rara vez se denuncia, pero que deja profundas huellas en la salud mental de niñas, niños y adolescentes. No se trata únicamente de los golpes o los gritos. Existe otra agresión que ocurre entre las cuatro paredes del hogar: la violencia sexual ejercida contra las madres y presenciada, de forma directa o indirecta, por sus hijos.

El presidente del Colegio de Médicos de Campeche A.C., Luis Miguel López Cuevas, advirtió que este tipo de experiencias pueden desencadenar graves afectaciones emocionales y conductuales que acompañan a los menores durante gran parte de su vida.

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Explicó que, aunque los niños no sean víctimas de abuso sexual directo, son capaces de percibir lo que ocurre mediante gritos, ruidos o movimientos dentro de la vivienda, situaciones que generan miedo, confusión e inseguridad. “No solamente hablamos de violencia física o verbal; también existe violencia sexual, no por tocar a los niños, sino porque se percatan de muchas situaciones que están pasando”, señaló.

El especialista indicó que estas vivencias pueden manifestarse mediante enuresis (pérdida involuntaria de orina), encopresis (defecaciones involuntarias), así como trastornos del estado de ánimo, depresión, ansiedad, problemas de conducta dentro y fuera de la escuela, conflictos con compañeros e incluso intentos de suicidio.

López Cuevas sostuvo que la violencia contra las mujeres responde a patrones socioculturales arraigados durante generaciones, donde hombres y mujeres aprenden determinados roles dentro de la familia y de las relaciones de pareja, perpetuando conductas que terminan afectando a todos los integrantes del hogar.

Alertó que las secuelas no desaparecen con el tiempo, sino que suelen reflejarse en las relaciones personales, escolares, laborales y familiares de quienes crecieron expuestos a estos ambientes.

Por ello, hizo un llamado a las familias campechanas a romper el silencio y buscar ayuda profesional. Exhortó a acudir con especialistas e instituciones dedicadas a atender la violencia familiar, al considerar que una intervención oportuna puede evitar que el sufrimiento de una generación se convierta en la herencia emocional de la siguiente.