La captura ilegal de ostión por parte de pescadores provenientes de Puerto Rico y Atasta amenaza con agotar los bancos naturales del molusco, sin que la Comisión Nacional de Pesca (CONAPESCA) y la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COPRISCAM) pongan un freno a la comercialización de producto sin control.
Así lo denunció el presidente de administración de la cooperativa “Los Tamarindos”, José Carmen Ortiz Pérez, quien detalló que grupos de hasta 12 personas distribuidas en dos lanchas ingresan diariamente a las zonas de producción para extraer entre 20 y 30 costales de ostión seleccionado, sin contar con permisos ni medidas sanitarias.
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Reconoció que los integrantes de la cooperativa ostionera se mantienen en crisis, no solo por la economía baja, sino por la ilegalidad y los problemas sanitarios y comerciales, lo que los ha hecho pensar en dedicarse a otra actividad.
Explicó que los llamados “ostioneros ilegales” utilizan herramientas improvisadas para arrastrar y recolectar el producto, provocando daños severos en al menos tres bancos ostioneros: Liseta, Palón y Taciste, los cuales prácticamente quedaron limpios. Mientras los productores legales salen tres veces por semana, los irregulares trabajan todos los días, llevándose más producto.
Ortiz Pérez afirmó que la cooperativa ha reportado en múltiples ocasiones la situación ante la CONAPESCA, obteniendo solo apoyo parcial en algunos operativos, sin una solución definitiva. Incluso aseguró haber identificado a los responsables y proporcionado información a los inspectores, sin resultados.
Advirtió que estas mismas personas ya devastaron bancos de almeja en Jonuta, recurriendo incluso a intimidaciones y disparos al aire para impedir que otros pescadores trabajen en determinadas zonas.
A la problemática de la extracción ilegal se suma la competencia desleal, pues restaurantes y coctelerías optan por adquirir ostión irregular debido a su bajo costo. “Ellos lo venden más barato porque no tienen gastos ni cumplen con los requisitos sanitarios que nosotros sí tenemos. Nosotros trabajamos con agua tratada, mesas de acero inoxidable, hielo certificado y estudios sanitarios constantes”, explicó.
El dirigente alertó que el consumo de ostión sin control sanitario representa un riesgo para la salud pública y podría generar brotes de enfermedades, afectando a todo el sector pesquero y a las familias que dependen de esta actividad.