No fue la Copa de Europa como en 1982, pero el Aston Villa de Unai Emery volvió a levantar un trofeo continental al vencer en la final de la Europa League al Friburgo (3-0), este miércoles en Estambul.
Se trata de la quinta corona en el segundo torneo en importancia organizado por la UEFA para el DT español de los "Villanos", que consolidó un poco más su inoxidable relación de amor con la competición, que ha ganado ya con tres equipos diferentes (tres veces con el Sevilla y una con el Villarreal, anteriormente), además de la final perdida con el Arsenal en 2019.
Es también el primer título de una competición continental europea para los dos argentinos del equipo de Birmingham, el arquero Emiliano "Dibu" Martínez y Emiliano Buendía.
El volante firmó una obra de arte con un zurdazo teledirigido a la escuadra del arquero alemán Noah Atubolu en el tiempo añadido de la segunda parte (45+3') que encarriló la final para el Villa. Aunque falló una clara ocasión en el minuto 75, fue elegido mejor jugador de la final.
Poco antes, el centrocampista belga Youri Tielemans, que marcaba desde diciembre, había abierto el marcador con una volea cruzada a centro de Morgan Rogers (41').
La ilusión con la que afrontaba su primera final europea el equipo alemán dirigido por Julian Schuster se esfumó por completo antes de la hora de juego, cuando Morgan Rogers (58') metió la puntera en el primer palo para enviar al fondo de la red un centro raso desde el costado izquierdo de Buendía.
"Es difícil expresarlo con palabras, hemos trabajado muy duro para esto. Hemos cumplido y respondido. Es un gran momento para la afición, grandioso para el club. Pasaremos a la historia", afirmó el autor del tercer gol.
Emery, más rey
Emery, llegado al Aston Villa en octubre de 2022, es el gran artífice del éxito de un equipo que cuando el técnico vasco de 54 años se sentó por primera vez en su banco peleaba por escapar de la zona baja de la tabla en la tabla.
Emery dijo esta semana que no se sentía como el "rey" de la Europa League, pero la coronación de su equipo recibió el sello real de aprobación del príncipe Guillermo, aficionado del Aston Villa, nacido precisamente en 1982, y que lo celebró junto a unos 20.000 seguidores enloquecidos en el estadio del Besiktas.
El actor de Hollywood Tom Hanks, otro famoso hincha del Villa, se unió a la fiesta enviando un mensaje de buena suerte al equipo antes del inicio del partido.
Menos de cuatro años después de su llegada al banquillo, el club inglés puso fin a tres décadas sin levantar ningún trofeo (desde la Copa de la Liga inglesa en 1996), y el curso que viene regresará a la Liga de Campeones, a la que ya se había clasificado vía Premier League.
Un título europeo que asegura al Aston Villa disputar la Supercopa de Europa en agosto y alejar el mal fario que le perseguía tras sus descensos en 1987 y 2016 y tras perder las finales de la Copa de la Liga de 2010 y 2020, y de la FA Cup de 2000 y 2015.
Su rival alemán de este miércoles seguirá con su palmarés huérfano de títulos, pero con la satisfacción de haber cuajado posiblemente la mejor temporada de su historia, y de tener asegurada su presencia en competición europea (Conference League) merced a su séptimo puesto en la Bundesliga.
"Perdimos la final. Eso es, naturalmente, lo que pesa más ahora mismo y, por supuesto, es muy doloroso... "Creíamos que podíamos ganar este partido, incluso contra el Aston Villa", lamentó Schuster.
El Aston Villa tomó el relevo del Tottenham, campeón el año pasado, mientras que Arsenal, finalista de Champions, y Crystal Palace, que jugará con el Rayo por el título de la Conference, podrían completar un triplete histórico para el fútbol inglés.