Si bien la fiesta del Mundial 2026 ya está garantizada para los aficionados con boleto y los millones de espectadores por TV, en el Estadio Azteca (Ciudad de México) no todo está claro para los dueños de palcos. Y es que después de un estira y afloje legal fueron notificados, a través de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP), que no podrán ingresar alimentos y bebidas, ni hacer uso de los estacionamientos para este 11 de junio, día de la ceremonia y partido de inauguración, y para el resto de juegos programados.
Lo único que lograron conseguir, a través de la AMTPP, fue que la FIFA respetara los lugares de los que son propietarios y no tendrán que comprar boletos para asistir al Mundial.
Sin embargo, la FIFA aplicó un riguroso "freno de mano" que impedirá a los propietarios vivir la experiencia al cien por ciento de su capacidad habitual. El lujo y la tradición se estrellaron de frente con la estricta maquinaria del máximo organismo del fútbol internacional.
El reciente fallo del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil revocó las medidas cautelares previas, dándole la razón jurídica al Grupo Ollamani y a la Federación. Esta normativa de última hora deja a los palcohabientes atrapados en un fuera de juego corporativo: sus cocinas privadas deberán permanecer vacías y las hieleras ahora están vetadas por protocolos de seguridad y derechos comerciales exclusivos.
El lujo costará hasta 75,000 dólares
La alternativa que la FIFA puso en la mesa para los dueños o propietarios de palcos en el Estadio Azteca es inaccesible, pues ahora poder comer o beber en tu propiedad será solo si contratas los ostentosos paquetes de hospitalidad oficiales. Estos menús de catering corporativo, que incluyen desde alitas y tablas de quesos hasta selectas bebidas alcohólicas premium, alcanzan tarifas exorbitantes que rozan los 75,000 dólares. Un lujo inalcanzable que muchos tildan de "comida chatarra a precio de oro".
¿Qué otras prohibiciones aplicó la FIFA a los propietarios de palcos en el Azteca?
Aunado a la restricción gastronómica, el reglamento del Mundial de fútbol 2026 impone otros límites operativos severos.
- Prohibido comercializar o rentar de forma independiente sus lugares
- No hay acceso a los estacionamientos habituales
- Cada invitado deberá someterse a la rigurosa verificación digital del sistema Fan ID oficial
De esta forma, el histórico Coloso de Santa Úrsula vivirá una fiesta inolvidable, pero sus palcohabientes tendrán que disfrutar del fútbol con las reglas de hospitalidad de la FIFA: con la mirada fija en la cancha, las manos atadas y los bolsillos vacíos.