Una catrina de más de 30 metros de altura ataviada con un coqueto vestido color rosa mexicano y primorosas flores adornando su cráneo se erige, desde este jueves, en el Zócalo de la Ciudad de México para celebrar el tradicional Día de Muertos.
Se trata de la catrina monumental que engalana el Centro Histórico de la capital del país, una icónica figura de nuestra cultura y tradiciones, creada originalmente como sátira social, pero que se convirtió en emblema del espíritu festivo y devoto con el que México festeja y recuerda a sus muertos.
La construcción de la elegante catrina, del tamaño de un edificio de 11 pisos, empleó unas 140 personas entre herreros, escultores, pintores, artistas textiles, iluminadores, electricistas y arquitectos, explicó Carlos Báez, director del taller de arte Xibalba, encargado de la magna creación.
"Tuvo un nivel de complejidad altísimo. No es que nos pidan catrinas de estas dimensiones a cada rato", dijo Báez desde la Plaza de la Constitución, una de las más grandes del planeta, con una gran importancia histórica y política a la altura de la de Tiananmen en China, y la plaza Roja de Moscú.
Montarla requirió de grandes grúas, una especie de osamenta metálica y un sistema de andamios, cuya magnitud hacía lucir diminutos a los artistas del taller, que trabajaron con cascos y equipo de seguridad. "El equipo se siente muy prendido, muy entusiasmado de ver que tuvimos capacidad de desarrollar esta pieza", agregó Báez.
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La catrina gigante es la protagonista de la "Megaofrenda de Día de Muertos" del Zócalo capitalino, una recreación de los altares que millones de mexicanos arman en sus casas en estas fechas para honrar a sus seres queridos.
Los altares que esperan la visita de los seres amados cada año, se adornan con flores de cempasúchil, papel picado, veladoras, sus fotos y por supuesto su comida favorita, claro, sin que falten sus bebidas favoritas como tequila, cerveza, mezcal o algún licor tradicional.
La gigantesca ofrenda refleja la arraigada tradición que vive México por el Día de Muertos, y la creciente popularidad de esta celebración entre muchos extranjeros que visitan el país en esta temporada solo para llenar sus recuerdos y experiencias de viaje con los colores de una fiesta que celebra la muerte y la vida en el más allá.
"Es impresionante y es imponente, además con la catedral de fondo y con la bandera y las flores, hasta se te pone la piel de gallina", dijo Ari Piccioni, una turista argentina.
"¡Está increíble! Es así como un hito para los mexicanos y los extranjeros que vienen a ver la ciudad y el país y que se empapen un poco de nuestra cultura", afirmó el tatuador Pablo Cartagena.
Con información de AFP