Faltan apenas cuatro días para que ruede el balón en la Copa del Mundo 2026 y en los alrededores del Estadio Azteca el ambiente comienza a transformarse. Aunque la inauguración aún no llega, la emoción ya se respira entre aficionados, vendedores y curiosos que se acercan para tomarse fotografías y ser testigos de los últimos preparativos.
Desde temprana hora es posible observar a personas caminando por las inmediaciones del inmueble, algunas portando camisetas de sus selecciones favoritas y otras simplemente buscando una imagen del estadio que será protagonista de un hecho histórico: convertirse en el primero en albergar tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo.
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Sin embargo, no todo es entusiasmo. Las obras de remodelación y los cierres viales han generado molestias entre vecinos y comerciantes de la zona.
Aun con las incomodidades, la expectativa crece conforme avanza la cuenta regresiva. Los vendedores comienzan a surtir mercancía alusiva al torneo, los turistas aparecen cada vez con más frecuencia y la conversación en las calles gira en torno al evento deportivo más importante del planeta.
La fiesta mundialista está por comenzar y, entre la emoción de los aficionados y las molestias propias de los preparativos finales, el Azteca ya se encuentra en el centro de atención.