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AMLO reaparece para cerrar filas con Sheinbaum

El exmandatario sostuvo que los ataques provenientes de sectores del gobierno estadounidense no obedecen únicamente a preocupaciones relacionadas con la migración o el combate al narcotráfico.

Claudia Sheinbaum agradece y reconoce a AMLO por lo que hizo durante su sexenio.
Claudia Sheinbaum agradece y reconoce a AMLO por lo que hizo durante su sexenio. / Foto: Especial

En momentos en que la relación entre México y Estados Unidos vuelve a colocarse en el centro del debate político y diplomático, el expresidente Andrés Manuel López Obrador rompió su silencio público para enviar un mensaje contundente: respaldo total a la presidenta Claudia Sheinbaum y defensa irrestricta de la soberanía nacional.

A través de un texto titulado “Mi apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump”, López Obrador denunció que detrás de las presiones que enfrenta México existe una intención política de debilitar al movimiento que hoy gobierna el país.

El exmandatario sostuvo que los ataques provenientes de sectores del gobierno estadounidense no obedecen únicamente a preocupaciones relacionadas con la migración o el combate al narcotráfico, sino que buscan erosionar políticamente al proyecto de la Cuarta Transformación y favorecer el regreso de grupos que calificó como entreguistas y subordinados a intereses externos.

Seamos claros. Más allá de las formas, el mensaje tiene un enorme peso político: es la primera vez que López Obrador interviene de manera tan directa para respaldar a Sheinbaum frente a un tema de política exterior y soberanía nacional.

La soberanía como línea roja

La reaparición del expresidente coincidió con un momento particularmente delicado.

Durante la conferencia matutina de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a cuestionamientos de una periodista internacional sobre las crecientes presiones de Washington en materia de seguridad, combate al narcotráfico y cooperación bilateral.

La mandataria fue categórica.

México, dijo, está dispuesto a colaborar con Estados Unidos, pero nunca aceptará mecanismos que impliquen subordinación o vulneren la soberanía nacional.

La presidenta recordó que la cooperación entre ambos países debe sustentarse en el respeto mutuo y en la corresponsabilidad, particularmente cuando se trata de fenómenos binacionales como el tráfico de drogas, el lavado de dinero o el flujo ilegal de armas.

Su mensaje fue claro: la colaboración sí; la injerencia, no.

Una definición que conecta directamente con el discurso pronunciado por Sheinbaum el pasado domingo en el Monumento a la Revolución ante miles de miles de mexicanos y que ahora encuentra eco en las palabras de López Obrador.

Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador

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El inesperado reconocimiento a Trump

Quizá el aspecto más llamativo del documento difundido por López Obrador sea su valoración sobre Donald Trump.

Lejos de la confrontación que muchos esperarían, el expresidente afirmó que el Trump con el que trató durante su administración (2018-2024) es distinto al que observa actualmente.

Recordó que durante su mandato se logró negociar el T-MEC, se evitó una guerra comercial derivada de los aranceles amenazados por Washington y se mantuvo una relación de diálogo que permitió resolver desacuerdos sin rupturas diplomáticas.

Incluso reveló que Trump ofreció apoyo de fuerzas especiales estadounidenses para combatir a la delincuencia organizada en México, propuesta que fue rechazada por razones de soberanía y que, según López Obrador, fue comprendida por el entonces mandatario estadounidense.

Las declaraciones resultan especialmente relevantes porque se producen en momentos en que desde diversos sectores estadounidenses se plantean esquemas más agresivos de intervención contra los cárteles.

Más cooperación, menos imposiciones

La discusión de fondo trasciende nombres y gobiernos.

México enfrenta hoy el reto de mantener una relación estratégica con su principal socio comercial sin renunciar a principios históricos que forman parte de su identidad diplomática.

La pregunta central es si es posible combatir amenazas compartidas sin sacrificar autonomía.

Tanto el mensaje de López Obrador como las respuestas de Claudia Sheinbaum parecen apuntar en la misma dirección: la cooperación internacional es necesaria, pero sólo puede construirse desde el respeto entre iguales.

Porque la experiencia demuestra que la seguridad no puede imponerse desde fuera y que ninguna estrategia será exitosa mientras Estados Unidos evite asumir su propia responsabilidad en el consumo de drogas, el tráfico de armas y el financiamiento de las redes criminales que operan a ambos lados de la frontera.

Un mensaje político hacia dentro y hacia fuera

La aparición pública de López Obrador tiene además una lectura interna.

Envía una señal de unidad dentro del movimiento gobernante y fortalece la posición de la presidenta en un momento en que la presión externa aumenta.

Hacia Washington, el mensaje también es inequívoco: más allá de estilos, personalidades o matices, existe una coincidencia fundamental entre el gobierno actual y el anterior respecto a la defensa de la soberanía nacional.

La historia reciente demuestra que México puede cooperar con Estados Unidos, negociar acuerdos complejos y mantener una relación productiva.

Pero también demuestra que cuando se trata de decisiones fundamentales sobre su territorio, sus instituciones y su futuro, la última palabra corresponde únicamente a los mexicanos.

Y ese parece ser precisamente el mensaje que hoy comparten, desde distintos espacios, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.

Las filtraciones, las visas y la política

De hecho, la discusión sobre soberanía tuvo este miércoles un nuevo episodio.

La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre una publicación de Los Angeles Times que señala que los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, estarían siendo investigados por autoridades estadounidenses y que presuntamente habrían perdido sus visas para ingresar a ese país.

Ambos gobiernos estatales rechazaron de inmediato la información y negaron las acusaciones.

Durante la conferencia matutina, la presidenta llamó a analizar con prudencia el caso y planteó una pregunta de fondo que trasciende a los nombres involucrados: ¿cuál es la intención de cancelar una visa a un funcionario mexicano y, además, convertir esa decisión en un hecho público?

La mandataria recordó que las visas son facultades soberanas de cada país, pero advirtió que cuando estas medidas se filtran o se utilizan en momentos políticamente sensibles inevitablemente generan interrogantes sobre sus efectos políticos y mediáticos.

"Tenemos todo el derecho, al menos, de la duda", afirmó.

Sheinbaum también pidió serenidad frente a versiones periodísticas que no han sido acompañadas por pruebas públicas concluyentes.

"Hay que estar tranquilos. Cuando uno está tranquilo con sus convicciones (...) pueden venir estas cosas", expresó.

El episodio ocurre precisamente cuando la relación bilateral atraviesa una etapa compleja, marcada por presiones en materia de seguridad, migración y combate al narcotráfico.

Por ello, la controversia trasciende el caso concreto de dos gobernadores. La verdadera discusión es si decisiones administrativas de un gobierno extranjero pueden terminar convirtiéndose en instrumentos de presión política o en mecanismos para influir en la percepción pública dentro de México.

En ese contexto, el respaldo expresado por López Obrador a la presidenta Sheinbaum adquiere una dimensión adicional. No se trata solamente de respaldar a un gobierno frente a las presiones externas, sino de defender el principio de que cualquier señalamiento contra autoridades mexicanas debe sustentarse en pruebas verificables, en procedimientos transparentes y en el respeto irrestricto a la soberanía nacional.