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Quintana Roo / Cancún

Familias de Kusamil y Paraíso Maya en Cancún, padecen falta de agua por obras de Aguakan

Desde mayo prevalecen zanjas, escombros, polvo y falta de agua, tanto en la Región 110 como en la 107.

Los afectados dudan que los trabajos de Aguakan culminen pronto, pues han pasado semanas sin observar jornaleros ni movimiento de maquinaria
Los afectados dudan que los trabajos de Aguakan culminen pronto, pues han pasado semanas sin observar jornaleros ni movimiento de maquinaria / Erick Romero

Familias de las Supermanzanas 110 y 107 padecen por las obras de Aguakan, que avanzan lentamente y mantienen un suministro insuficiente de agua potable para cubrir sus necesidades básicas. Desde mayo, el noreste de la ciudad está intervenido por las obras hidráulicas en fraccionamientos densamente poblados como Paseos Kusamil y Paraíso Maya.

Las calles permanecen atravesadas por zanjas profundas, escombros y polvaredas que ensucian todo, mientras los habitantes desconocen cuándo concluirán los trabajos.

Durante la protesta, los inconformes cerraron por unos minutos un carril de la avenida Yaxchilán

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Residentes mencionaron que incluso pasan semanas sin que se observe un solo obrero o movimiento de maquinaria que indique algún progreso.

“Esta obra empezó hace meses y no se ve para cuándo se concluya. Debemos comprar agua; apenas 100 litros al día por 200 pesos en un tambo, porque de otra manera no hay suministro. Estas zanjas abiertas pueden causar un accidente de noche y, al paso de los coches, el polvo se levanta y ensucia todo. No podemos lavar ropa, usar el sanitario ni realizar cualquier actividad que requiera agua”, mencionó Gloria.

Algunas vías afectadas son las avenidas Orquídeas y Paseo Kusami
Algunas vías afectadas son las avenidas Orquídeas y Paseo Kusami / Erick Romero

Desde la construcción de estos desarrollos habitacionales, que no superan los 10 años, el acceso al líquido ha sido una lucha constante para los colonos de la zona. La alta densidad poblacional rebasó la capacidad de distribución prevista, además de que existen fugas y problemas en el drenaje de varias calles y edificios que son ignorados por los propios residentes, quienes tampoco presentan reportes para su atención. Esta situación se observa en Paraíso Maya, en vialidades como Cenote Uchi Ha, Tak Be Ha, Cichén y El Edén.

“El servicio siempre estuvo rebasado, porque desde que las casas eran nuevas el agua llegaba suficiente para llenar los tinacos, pero la presión ya no alcanza para abastecer los depósitos que están arriba. Solo las viviendas de un piso se salvan y pueden llenarlos”, expresó Carlos Rojo.

Amas de casa dejan abiertas las llaves durante toda la noche, a fin de llenar sus garrafones
Amas de casa dejan abiertas las llaves durante toda la noche, a fin de llenar sus garrafones / Erick Romero

Entre las vialidades total o parcialmente afectadas por los trabajos se encuentra la avenida Orquídeas, donde una zanja permanece abierta mientras se instala una tubería, único punto en el que se observó a obreros laborando ayer. La avenida Paseo Kusamil está atravesada prácticamente en toda su longitud, desde los primeros metros de acceso por la López Portillo hasta el punto donde el fraccionamiento colinda con la selva. Los trabajos también continúan en un tramo entre desarrollos aún en construcción, conocido como la invasión de Urbi e In House.

En Kusamil, el acceso al líquido también es apremiante. Karina, madre de familia, dispone de su día de descanso para realizar labores como lavar ropa, asear la casa, hacer compras y preparar alimentos, pero desde hace meses estas actividades se han vuelto casi imposibles debido a la escasez.

Cancunenses recurrieron a mangueras y pipas ante la escasa fuerza en la red hidráulica.

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“Es terrible, porque no podemos lavar la ropa a menos que racionemos el agua y dejemos abierta la llave toda la noche para llenar un tambito de apenas 50 litros que usamos durante todo el día. Para lavar los platos, a veces reciclamos el líquido del lavado para que por lo menos no apeste y, si se juntó más, se enjuagan. Hacer nuestras necesidades, ni se diga; no se puede vivir así”, dijo la afectada.

En los medidores de las calles y sus llaves, los habitantes abren los grifos en vano, pues únicamente se escucha el aire que expulsa la tubería. Esperan que las obras hidráulicas concluyan para comprobar si su servicio mejora o empeora. Por ahora, dijeron, deben racionar cada gota, sortear zanjas que atraviesan sus vialidades y soportar un verano caluroso que hace aún más crítica la falta del líquido.