Las disputas legales entre los comerciantes locales y la administración privada del Aeropuerto Internacional de Cancún marcan el inicio de un largo historial de conflictos que, desde 1998 con la privatización, hoy se extiende a transportistas y turistas inconformes.
Desde los primeros años de la administración privada de Aeropuertos del Sureste (ASUR), antiguos comerciantes han relatado el proceso mediante el cual negocios locales fueron perdiendo espacios y flujo de pasajeros conforme se modificaron terminales, accesos y áreas comerciales.
Noticia Destacada
ASUR acumula controversias a sus casi 28 años operando en el Aeropuerto de Cancún
Exlocatarios señalaron cambios en contratos, incremento de rentas y cuotas, restricciones de acceso y modificaciones en los recorridos de los pasajeros, condiciones que, según sus testimonios, terminaron favoreciendo a operadores con mayor capacidad económica.
El aeropuerto que comenzó a crecer con negocios de empresarios locales terminó concentrando buena parte de su actividad comercial en operadores de mayor escala y franquicias. Los que vivieron el proceso de privatización documentaron que ASUR no solo usó la vía legal (demandas de desalojo), sino también estrategias de asfixia comercial para forzarlos a salir: Modificación de flujos de pasajeros.
La táctica más efectiva de ASUR fue rediseñar internamente las terminales y las salas de última espera. Al construir nuevos pasillos y desviar los flujos obligatorios de llegada y salida, dejaron a los comercios inconformes completamente aislados, redirigiendo a los turistas en masa exclusivamente hacia las nuevas áreas operadas por las grandes franquicias internacionales. Restricción de gafetes y accesos de personal: Para que un negocio funcione en el aeropuerto, requiere que sus empleados tengan identificaciones oficiales de zona federal.
Por si fuera poco, ASUR comenzó a negar la renovación de gafetes aeroportuarios y pases de suministro a los proveedores de los comerciantes en resistencia, impidiéndoles surtir mercancía o permitiendo que solo entraran en horarios imposibles.
Más irregularidades
El conflicto posteriormente alcanzó al transporte. En el 2019, la Comisión Federal de Competencia Económica sancionó a ASUR con 72 millones de pesos por prácticas monopólicas relacionadas con el servicio de taxis en el aeropuerto de Cancún. La resolución correspondió a conductas investigadas durante años anteriores, pero el antecedente permanece como uno de los episodios más graves relacionados con la competencia dentro de la terminal.
En el 2026, transportistas continúan denunciando la presencia de unidades presuntamente irregulares, mientras que usuarios de plataformas digitales enfrentan restricciones para abordar dentro de las instalaciones. Para el pasajero, la discusión termina traduciéndose en dinero, tiempo y opciones limitadas. Y mientras comerciantes y transportistas han reclamado durante años las condiciones para trabajar dentro del aeropuerto, ahora son los propios turistas quienes llevan las inconformidades a las redes sociales.