El crecimiento de la pobreza laboral en la capital del Estado, que pasó del 17.4% a casi el 20% en los últimos meses, causa severos estragos en la economía de miles de familias. Los afectados sobreviven con lo justo debido a que sus ingresos son insuficientes para cubrir el costo de la canasta básica cada quincena, el cual se estima en 2 mil 500 pesos.
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Ciudadanos entrevistados coincidieron en que la carestía de la vida los ha obligado a desempeñarse en hasta dos empleos para intentar mejorar su poder adquisitivo. Sin embargo, el alza desmedida de precios en la ciudad es un factor determinante que impide cubrir las necesidades del hogar en su totalidad.
Marian Ramírez, empleada de una farmacia, detalló que percibe el salario mínimo de 315.04 pesos diarios, lo que equivale a un aproximado de 9 mil 582 pesos mensuales. Explicó que, con la escalada de precios observada en la zona maya y el sur de la entidad, el dinero es insuficiente para los insumos del hogar. A este panorama se suma el costo de la luz, el agua y los 70 pesos diarios en transporte, lo que complica el escenario ante cualquier eventualidad médica en el Sector Salud.
Por su parte, Javier Rojo, dependiente de una tienda de conveniencia que además realiza trabajos independientes de electricidad para obtener ingresos extra, sostuvo que la inflación en Chetumal limita las compras familiares a lo estrictamente necesario para subsistir unos días. Mencionó que resulta imposible gastar de más ante el riesgo de enfrentar un imprevisto sin recursos de reserva.
Rosendo Flores, empleado gubernamental, citó que el encarecimiento de los productos básicos ha pulverizado el poder adquisitivo de la población en general. Esta situación ha propiciado la proliferación de agiotistas quienes, bajo el argumento de ofrecer ayuda financiera, cobran hasta el 20% de interés mensual, lo que mantiene a diversos trabajadores en serias dificultades ante deudas que se vuelven impagables.
Dirigencias de diversas organizaciones sindicales señalaron que, si bien el salario mínimo tuvo un aumento considerable, la fluctuación de precios en los productos de primera necesidad en la capital del Estado vuelve obsoleto este ajuste. El personal de diferentes gremios debe laborar en jornadas dobles, matutinas y nocturnas, sin que el esfuerzo logre garantizar la cobertura total en alimentación, salud y educación para sus familias.
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JGH