El más reciente informe del INEGI reveló que, en junio de 2025, la actividad industrial en Yucatán registró un crecimiento de apenas 0.3% anual, cifra modesta en comparación con estados como Nayarit (+20.4%) o Michoacán (+22.1%), que encabezan el dinamismo nacional.
La lectura local, sin embargo, no es del todo negativa: tras varios meses de altibajos, la industria yucateca parece haber estabilizado su trayectoria, con un repunte sostenido en manufacturas (6.0%) y construcción (1.9%), rubros que marcan la pauta del crecimiento.
Manufactura: la fortaleza de la Península
En Yucatán, las industrias manufactureras se consolidaron como el sector más dinámico, con un incremento de 6% anual.
Este avance está relacionado con la expansión de los parques industriales, la llegada de nuevas maquiladoras y la exportación de productos como alimentos procesados, textiles y autopartes.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), este impulso obedece también a la relocalización de empresas del nearshoring, que ven en la Península una plataforma estratégica para exportar hacia Estados Unidos y el Caribe.
Construcción: obra pública y privada empujan
El sector de la construcción también mostró números positivos (1.9% anual), gracias a la combinación de obra pública —principalmente en infraestructura carretera y proyectos asociados al Tren Maya— y la expansión inmobiliaria en Mérida y la zona costera.
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El crecimiento, no obstante, también plantea dilemas: mientras el mercado privado impulsa desarrollos residenciales de alto costo en el Norte de Mérida, persisten rezagos de vivienda social en municipios del interior.
Energía y minería: los rezagos persistentes
No todo es avance. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y gas natural registró un retroceso de 9.7%, lo que refleja carencias en infraestructura y una mayor presión sobre la red eléctrica local por el aumento en el consumo doméstico e industrial. En la minería, aunque el sector no es predominante en Yucatán, también mostró contracción (-3.3%), por la caída en el aprovechamiento de materiales pétreos y calizas.
Frente al mapa nacional
El contraste con otros estados es marcado. Mientras la actividad industrial en Quintana Roo se desplomó (-50.5%) por la caída en construcción y turismo, Yucatán resistió el golpe y mostró resiliencia.
Sin embargo, al lado de potencias como Nuevo León (+5.5%) o Guanajuato (+5%), la entidad peninsular aún se queda corta. El desafío para Yucatán es cómo potenciar sus sectores en crecimiento y reducir la dependencia de giros que enfrentan limitaciones estructurales.
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Voces en el camino
“Yucatán tiene ventajas comparativas, pero el gran reto es que el crecimiento no se concentre solamente en Mérida o la costa, sino que llegue a comunidades del sur y oriente, donde persisten rezagos de infraestructura”, consideran expertos en el tema.
En los parques industriales del sur de Mérida, trabajadores como don Juan Chuc reconocen que hay más empleo que antes, pero los salarios “todavía no alcanzan para lo que cuesta vivir en la ciudad”.
Expertos consultados prevén que la construcción y manufactura mantendrán el dinamismo en lo que resta del año, impulsados por la obra pública y nuevas inversiones. Sin embargo, advierten, si no se refuerza la red eléctrica y los servicios básicos, el crecimiento podría verse frenado.
El Imaief coloca a Yucatán en una posición de crecimiento moderado, pero sostenido, con la oportunidad de consolidarse como un polo industrial en el sureste, siempre que las políticas públicas se traduzcan en infraestructura y empleos dignos.