Entre el viejo camino que une a los municipios de Tekal de Venegas con Izamal, según los viajeros, se ubica uno de los recodos más peligrosos en la carretera, razón por la cual le llaman la curva del diablo.
Se localiza frente a la antigua hacienda de Sacnicté y cuenta con una larga lista de accidentes, así como de fallecidos; quizá alguna bendición especial o entronización de cierta devoción religiosa pueda ponerle fin a este asunto, pero mientras tanto, cerca de esta curva se han visto infinidad de apariciones, desde muñecos de barro que corren sobre las piedras de las albarradas, hasta antiguos henequeneros ancianos sentados o caminando con sus bastones. Aires malos, siluetas y sombras acusan los relatos de viajeros que dan fiel testimonio de esas visiones raras y profundamente misteriosas.
Uno de los taxistas de Izamal, Alfonso Ek Balam, comento: “Hace tres meses tuve un flete a Tekal de Venegas, era ya más de las 23:00 horas cuando salimos para ese pueblo vecino, para regresar a mi punto de trabajo estaba solo y tras pasar la curva sentí que algo golpeó el coche, pero al ver por el retrovisor no había nada. Sentí cómo algo se estaba acercando, le pisé y cuando llegué a Izamal revisé el coche, pero no había ningún rastro de golpe. Mis compañeros se dieron cuenta de que estaba asustado y me dijeron que en ese tramo de la carretera siempre espantan”.
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Asimismo, Alejandro Sánchez, otro ciudadano, expuso: “Hace unos años íbamos muchos a Tekal, éramos un grupo de amigos y regresábamos muy de noche. En dos o tres ocasiones vimos a un viejito vestido de blanco con un mandil, apoyado con su bastón. Lo notábamos de lejos, pero cuando estábamos por cruzar ante él desaparecía de la vista de todos”.
El mismo informante señaló que algunas personas y viajeros han visto a una mestiza parada a la orilla de la carretera que permanece de pie ante los transeúntes que cruzan frente a ella.
Edgar Estrella Ek relató: “En una ocasión, poco antes de llegar a la curva, vi un muñeco de barro que caminaba sobre las piedras superiores de las albarradas, era algo impresionante. Desde que me pasó eso, cuando me percato de que me estoy acercando a ese lugar, comienzo a rezar y ya no pasa nada”.
El testigo comentó que uno de sus amigos relató que cuando pasa solo en motocicleta por la curva, le da la impresión que alguien o algo se sube al vehículo como para acompañarlo o siente mucho frío en el tramo.
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A inicios del año 2020, dos domingos seguidos se presentaron fatales accidentes en la curva de esta carretera, casos tristes de familias enteras y con sus respectivos fallecimientos.
Lo cierto es que de 10 años al presente, cerca de esta curva han ocurrido un alto número de siniestros fatales. Es por ello que en diferentes puntos de la carretera se colocan en ocasiones pequeños osarios, que con el tiempo son eliminados, quedando los recuerdos en la memoria colectiva.
Mientras se busca y se aplica alguna acción necesaria para la prevención de accidentes, la curva sigue siendo el paso obligado de un alto número de vehículos y trasportistas, y las manifestaciones continúan dándose, según se recoge en el testimonio de tantas personas, que la llaman la curva del diablo.