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Yucatán

Construcción en Yucatán enfrenta caída de 24.8% y apuesta por vivienda y obra pública para recuperarse

Constructores y desarrolladores de vivienda confían en que la reactivación de licitaciones, el Plan Bienestar Metropolitano y los proyectos habitacionales impulsen la actividad económica.

Obra pública y vivienda, las apuestas de la construcción en Yucatán para recuperar empleos en 2026
Obra pública y vivienda, las apuestas de la construcción en Yucatán para recuperar empleos en 2026 / Por Esto!

Tras un primer semestre de fuerte contracción en la obra pública, constructores y desarrolladores de vivienda apuestan a que la segunda mitad del 2026 revierta el golpe al empleo, mientras el programa federal Vivienda para el Bienestar y el Plan Bienestar Metropolitano concentran las expectativas del sector.

El dato es contundente: en febrero del 2026 el valor de producción de las empresas constructoras de Yucatán cayó 24.8 por ciento frente al mismo mes del año anterior, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (Enec) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Un mes antes, enero había cerrado con una caída de 12.6 por ciento, cifra que colocó al estado en el lugar 23 de 32 entidades en el Semáforo Estatal de la Industria de la Construcción de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), en color rojo.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) documentó, para ese mismo enero, la pérdida de 5 mil 674 empleos formales en el ramo, una caída de 12.5 por ciento anual. El sindicato de Alarifes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) calcula que poco más de 40 mil personas se dedican en el estado a la albañilería, un sector que resiente cada tramo sin licitación.

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Detrás de cada obra se mueve una extensa cadena productiva integrada por albañiles, ingenieros, arquitectos, transportistas, bloqueras, cementeras, ferreterías, herreros, electricistas y pequeños proveedores. El estado cuenta con 750 unidades económicas dedicadas a la construcción –47 por ciento microempresas y 40 por ciento pequeñas empresas– y aporta apenas 2.3 por ciento del empleo formal nacional del sector, según cifras de la propia CMIC.

La debilidad no es pareja: en enero, mientras el segmento de agua, riego y saneamiento creció 52 por ciento anual y la edificación avanzó 9.4 por ciento, el de transporte y urbanización se desplomó 57.2 por ciento y “otras construcciones” cedió 46.5 por ciento, arrastrado por el freno en la inversión pública.

Obra pública, la variable que decide

El presidente de la CMIC Yucatán, Felipe Alberto Canul Moguel, reconoce que la primera mitad del año fue difícil porque las empresas debieron sostenerse casi exclusivamente con inversión privada. Pero hacia finales de junio ya reportaba señales de cambio: la reactivación de licitaciones estatales y municipales.

“Vemos con buenos ojos que ya hay licitaciones públicas del Gobierno del Estado y de los ayuntamientos. Cuando el gobierno invierte, también se genera mayor confianza para la inversión privada”, dijo.

El optimismo se apoya en tres frentes. El primero es el programa anual de obra pública 2026 del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay), oficializado en el Diario Oficial del Gobierno del Estado, con una inversión de mil 473 millones 263 mil pesos distribuida en trece rubros entre Mérida y el interior.

El segundo es la cartera de 24 obras que la Coordinación Metropolitana de Yucatán (Comey) presentó ante la CMIC, por 85 millones de pesos –15 por ciento más que el año anterior–, que incluye la remodelación del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI y vías laterales del periférico de Mérida.

El tercero, de mayor alcance, es el Plan Bienestar Metropolitano: 15 foros de consulta ciudadana, con más de 600 participantes, que definieron prioridades en agua, movilidad y seguridad para Mérida y su zona conurbada, encabezados por el gobernador Joaquín Díaz Mena.

Canul Moguel considera que este tipo de ejercicios de consulta deberían mantenerse como política de Estado, independientemente de la administración en turno, para garantizar continuidad en la planeación de infraestructura.

En materia laboral admite que recuperar el empleo perdido sigue siendo el mayor reto, por lo que la Cámara impulsa programas de capacitación y certificación con la Secretaría de Economía y Trabajo del estado.

Vivienda: reacomodo, no crisis

Mientras la obra pública busca despegar, la vivienda sostiene el pulso de la construcción. El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) Yucatán, Mauricio Morales Greene, asegura que el sector no atraviesa una crisis, sino un reacomodo tras el auge que vivió la vivienda residencial durante y después de la pandemia.

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 Con datos del Sistema Nacional de Información e Indicadores de Vivienda (Sniiv), afirma que las ventas del 2026 igualan e incluso superan levemente a las del año pasado.

“Los números oficiales del Sniiv nos están dando, prácticamente, que estamos cerrando igual que el año pasado; de hecho, tenemos un pequeño incremento en las ventas”, señaló.

El motor es la vivienda económica y media, con valores de hasta dos millones de pesos: la “base de la pirámide”, en palabras del dirigente, que compensa la desaceleración del segmento residencial y residencial plus. Para el 2026 la Canadevi mantiene su meta de 7 mil 500 viviendas nuevas de iniciativa privada, sin contar los desarrollos del programa federal de Bienestar.

Entre enero y abril, la derrama eco nómica del sector pasó de 2 mil 962 millones de pesos en 2025 a 3 mil 138 millones en 2026, un crecimiento de 6 por ciento, aunque Morales Greene pide interpretar el dato con cautela porque el primer cuatrimestre suele concentrar operaciones escrituradas desde diciembre.

El dirigente identifica además un factor demográfico: la llegada constante de población de otras entidades y del extranjero, atraída por la seguridad y la calidad de vida, que mantiene activa la demanda de vivienda permanente, de descanso y de inversión en Mérida, la costa y municipios como Valladolid e Izamal.

El programa que cambia la escala

El factor que más pesa sobre el mediano plazo es Vivienda para el Bienestar, el programa federal operado por Infonavit y la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi). La meta sexenal para Yucatán se elevó de 19 mil 500 a 70 mil viviendas –60 mil por Infonavit y 10 mil por Conavi–.

Al corte de junio del 2026, el estado acumulaba 52 predios vigentes en 36 municipios y una proyección de 46 mil 909 viviendas, equivalente a 67 por ciento de avance, con una inversión de 42 mil millones de pesos que el gobierno federal calcula capaz de generar 210 mil empleos directos y 315 mil indirectos, en beneficio de 252 mil personas.

En enero, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó en Mérida la entrega de las primeras 64 viviendas del desarrollo San Marcos, que contempla 2 mil 608 unidades.

Para Morales Greene, esa producción es adicional a la que ya realiza la iniciativa privada y representa una derrama que fortalece a proveedores, contratistas y empresas locales de la cadena constructiva. El dirigente descarta un riesgo de crisis de vivienda asequible ante el crecimiento poblacional y confía en que los programas municipal y metropolitano de desarrollo urbano ordenen ese crecimiento en el mediano y largo plazo.

El segundo semestre concentra las apuestas de ambos gremios. Si las licitaciones anunciadas se traducen en obra ejecutada y la vivienda conserva el ritmo mostrado hasta ahora, la construcción podría recuperar su papel histórico como uno de los principales generadores de empleo e inversión en Yucatán.

De no ser así, el sector seguirá dependiendo casi por completo de la iniciativa privada para sostener una maquinaria que, tras la caída de 24.8 por ciento registrada apenas meses atrás, todavía no termina de encontrar el paso.