La Península de Yucatán comenzó a resentir los efectos de una nueva nube de polvo proveniente del desierto del Sahara, fenómeno que ingresó a México el pasado 12 de julio y cuyos efectos podrían extenderse hasta el 18 de julio, de acuerdo con reportes de organismos meteorológicos nacionales.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que sus sistemas de monitoreo ya detectan una elevada concentración de aerosoles en la atmósfera sobre la región, producto del desplazamiento de partículas minerales que cada verano cruzan el océano Atlántico impulsadas por los vientos.
Según el organismo, el fenómeno afectará principalmente a la Península de Yucatán, la vertiente del Golfo de México, el sureste del país y algunas zonas del centro del país.
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En un reporte difundido por Conagua Clima, el organismo señaló que el monitoreo realizado por el Servicio Meteorológico Nacional ya registra una alta presencia de aerosoles asociados con este evento atmosférico.
Aunque la llegada del polvo del Sahara es un proceso natural que ocurre anualmente entre mayo y agosto, los especialistas prevén que durante esta semana se presenten dos pulsos de mayor concentración, los cuales podrían modificar temporalmente las condiciones del tiempo.
Menos lluvias
Entre los efectos esperados se encuentran una reducción en la formación de nubes, menor probabilidad de lluvias en algunas regiones y un ambiente con cielos ligeramente brumosos o grisáceos. También es común observar amaneceres y atardeceres con tonalidades rojizas debido a la dispersión de la luz solar provocada por las diminutas partículas suspendidas en el aire.
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El polvo sahariano se forma cuando los fuertes vientos levantan grandes cantidades de arena y minerales de las zonas desérticas del norte de África. Posteriormente, estas partículas quedan atrapadas en una masa de aire cálido y seco conocida como Capa de Aire Sahariana, que puede recorrer miles de kilómetros sobre el Atlántico hasta alcanzar el Caribe, Centroamérica, México e incluso el sur de Estados Unidos.
Especialistas señalan que, además de modificar las condiciones atmosféricas, este aire seco puede inhibir parcialmente el desarrollo de nubosidad y limitar la formación de tormentas en algunas zonas tropicales.
Las autoridades precisan que, por lo general, las concentraciones que llegan a México son bajas o moderadas y no son un riesgo importante para la población. Sin embargo, recomiendan que personas con asma, alergias, enfermedades respiratorias crónicas o sensibilidad al polvo procuren limitar las actividades prolongadas al aire libre cuando aumente la concentración de partículas.