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Yucatán recibió 231.9 mdd en remesas en el primer semestre de 2026

La llegada de remesas tuvo un crecimiento de apenas 3% y más de 50 municipios dependen de esas divisas para sostener la economía familiar.

El envío de remesas a Yucatán crece 3% en el semestre
El envío de remesas a Yucatán crece 3% en el semestre / Por Esto!

Yucatán captó 231.9 millones de dólares en remesas durante el primer semestre del 2026, un incremento de apenas 3 por ciento frente a los 225.1 millones recibidos en el mismo periodo del 2025, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).  El monto coloca al estado en el lugar 26 de las 32 entidades del país por captación de remesas, con una participación de apenas 0.75 por ciento del total nacional, proporción que se ha mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos dos años.

La cifra yucateca se inserta en un panorama nacional de recuperación moderada. Entre enero y junio del 2026, México recibió 30 mil 759.2 millones de dólares por remesas, un alza de 3.1 por ciento respecto a los 29 mil 841.5 millones del primer semestre del 2025, según el reporte que Banxico difundió este lunes. Sólo en junio, el país captó 5 mil 472 millones de dólares, 4.2 por ciento más que un año antes, impulsados por 13 millones de operaciones y un envío promedio de 422 dólares.

El repunte ocurre después de que el 2025 rompiera una racha de once años consecutivos de crecimiento: el país cerró el año pasado con 62 mil 471.7 millones de dólares, 4.6 por ciento menos que el récord de 64 mil 745 millones alcanzado en el 2024. El giro migratorio y fiscal que Washington impuso ese año –endurecimiento de controles, incremento de deportaciones y, desde junio del 2025, un gravamen de 1 por ciento a las remesas pagadas en efectivo, cheques de caja o giros postales‒ quebró una tendencia que parecía inquebrantable.

Banxico informó que 99.2 por ciento de los ingresos por remesas recibidos durante la primera mitad del año llegó mediante transferencias electrónicas

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El gobierno de Claudia Sheinbaum respondió con un programa que reembolsa a los migrantes el monto retenido por ese impuesto, y ha calificado la medida estadounidense como una violación al tratado bilateral de 1994 contra la doble tributación.

Menos frecuente pero más dinero

Detrás del alza semestral hay un cambio de comportamiento que conviene subrayar: se envía dinero con menor frecuencia, pero en montos más altos. El número de remesas cayó 1.8 por ciento a nivel nacional en el semestre, mientras el monto promedio por envío subió a 405 dólares, un incremento de casi 5 por ciento. Las transferencias electrónicas concentran ya 99.2 por ciento del valor total y crecieron 3.2 por ciento, mientras que el efectivo y las especies retrocedieron 6.8 por ciento y los giros postales, 14.9 por ciento.

El patrón sugiere que los migrantes optan cada vez más por consolidar sus envíos –posiblemente ante el temor a redadas, deportaciones o mayores costos de transacción‒ en lugar de mantener transferencias pequeñas y periódicas. “El patrón nacional es claro: se envía dinero con menor frecuencia, pero en montos más altos, una señal de que los migrantes consolidan sus envíos ante la incertidumbre”.

Sin despegue en el panorama nacional

Para Yucatán, el crecimiento de 3 por ciento en el semestre se ubica prácticamente a la par del promedio nacional, sin que el estado logre despegar de los últimos lugares del ranking. Entidades como Guanajuato, Michoacán y Jalisco reciben, cada una, más de 2 mil 600 millones de dólares al año –montos que superan diez veces la captación yucateca‒ lo que confirma que la entidad ocupa un lugar marginal en el mapa migratorio-económico del país, muy lejos de estados históricamente expulsores de mano de obra como Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Chiapas o el Estado de México.

Esa marginalidad relativa, sin embargo, no significa que la dependencia local sea menor. De acuerdo con datos difundidos este año, Mérida concentró más de 37 millones de dólares en remesas durante el primer trimestre del 2026, seguida por Oxkutzcab y Tekax, municipios donde el peso de esos ingresos resulta considerablemente mayor en relación con su tamaño poblacional.

Más de 350 mil yucatecos fuera

Organizaciones como Poder Migrante Yucatán han documentado que al menos 52 municipios del estado dependen de forma significativa de las remesas para el sostenimiento de la economía familiar, y estiman en alrededor de 350 mil las personas con parientes trabajando en Estados Unidos, la mayoría en situación indocumentada.

Iván Escalante Ruiz, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)

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El estado, con todo, mantiene uno de los perfiles migratorios menos expuestos a la ofensiva antiinmigrante de Washington. Yucatán registró 326 deportaciones durante todo el 2025 y, según el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), mantiene en el 2026 un promedio de apenas 2.5 repatriaciones forzadas al mes –una de las tasas más bajas del país‒ con casos recientes concentrados en municipios como Buctzotz y, históricamente, en la región Sur, particularmente Peto.

Ese contraste –baja exposición a deportaciones frente a alta dependencia económica de las remesas‒ no ha bastado para que el gobierno estatal articule una estrategia integral. Reportes periodísticos y organizaciones civiles han señalado que los planes oficiales existentes resultan insuficientes frente al fenómeno migratorio, que no se limita a lo económico: en municipios como Mama, la ausencia prolongada del padre –quien generalmente emigra‒ ha derivado en afectaciones emocionales documentadas en las escuelas, algunas de las cuales han optado por suspender celebraciones del Día del Padre ante el impacto en los estudiantes. Frente a ese diagnóstico, la respuesta gubernamental se ha concentrado en gestos de acompañamiento simbólico y en obras de infraestructura básica, sin que exista aún una política de reinserción económica o de sustitución productiva para familias que dependen de las remesas.

Bonanza transitoria

El riesgo, advierten especialistas consultados en distintos análisis nacionales, es que la bonanza actual sea transitoria. De mantenerse el ritmo de deportaciones y el endurecimiento migratorio en EE.UU., algunas proyecciones calculan caídas de entre 5 y 13 por ciento en los flujos de remesas hacia México en el corto y mediano plazo. Para un estado como Yucatán, que ocupa uno de los últimos lugares en captación absoluta pero cuya economía rural depende de forma creciente de esos ingresos en municipios específicos, la pregunta relevante no es sólo cuánto dinero sigue llegando, sino qué tan preparado está el gobierno estatal para el escenario en que deje de fluir al mismo ritmo.

La fotografía que dejan los datos de Banxico es, en suma, la de un estado de bajo peso relativo en el mapa nacional de remesas, pero de alta sensibilidad local: mientras la cifra agregada apenas se mueve, decenas de municipios yucatecos –muchos de ellos mayas y rurales‒ dependen de ese flujo para sostener el gasto cotidiano en alimentación, salud y educación, sin que exista todavía un plan estatal que anticipe lo que ocurriría si el flujo se detiene.