Después de permanecer cerradas al público desde 2020, Balamcanché y las Grutas de Loltún se preparan para reabrir sus puertas tras trabajos de rehabilitación derivados de los daños que dejaron fenómenos meteorológicos en su infraestructura.
El Patronato Cultur prevé que Balamcanché vuelva a recibir visitantes la próxima semana, mientras que Loltún podría hacerlo a mediados de octubre, informó su titular, David Escalante Lombard.
Hasta ayer, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mantenía ambos sitios registrados oficialmente como temporalmente cerrados, por lo que las fechas anunciadas todavía dependen de que concluyan los trabajos y se formalice su reapertura.
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En Balamcanché, ubicada en el municipio de Tinum y a unos seis kilómetros de Chichén Itzá, las labores incluyeron mejoras al parador turístico, sanitarios y conexiones eléctricas.
Escalante Lombard explicó que sólo falta concluir la interconexión eléctrica para que los servicios operen de manera normal.
Loltún apunta a octubre
En las Grutas de Loltún, en Oxkutzcab, la intervención ha requerido más tiempo debido a la rehabilitación del sistema eléctrico y de iluminación interior.
Cultur sustituyó cableado y luminarias a fin de recuperar el espectáculo dentro de las cavernas. Las primeras pruebas están previstas para este mes y una segunda etapa para principios de octubre.
Si los trabajos avanzan conforme al plan, el sitio podría ser reabierto a mediados de ese mes.
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Loltún permanece cerrado desde mediados de 2020. El sitio es uno de los más importantes del Norte de la península por la amplitud de su secuencia arqueológica: conserva evidencias de ocupación humana que se remontan aproximadamente al año 9000 antes de nuestra era, además de pinturas rupestres y petroglifos.
Balamcanché también continúa oficialmente fuera de servicio. El INAH la identificó como una zona arqueológica localizada en Tinum, sobre la carretera Mérida-Valladolid, cercana a Chichén Itzá.
Los dos sitios acumulan seis años cerrados. En junio pasado, el INAH reconoció que ambas seguían sin una fecha definida de reapertura y atribuía su situación a daños de infraestructura provocados por fenómenos meteorológicos.
Ese año Yucatán fue golpeado por varios sistemas tropicales. La tormenta Cristóbal atravesó la región en junio, mientras que Gamma afectó al estado en octubre.
Las afectaciones obligaron a mantener sin operación instalaciones y servicios necesarios para recibir visitantes, lo que prolongó el cierre de los dos atractivos.
Escalante dijo que la rehabilitación ha requerido una inversión millonaria, aunque no precisó el monto destinado a cada sitio.
El titular de Cultur también reportó un balance favorable del período vacacional. De acuerdo con sus cifras, los paradores de la costa yucateca recibieron alrededor de 37 mil visitantes durante agosto.
Añadió que Chichén Itzá registró en agosto una afluencia superior a la de julio, aunque no proporcionó las cifras comparativas.
Además de las reaperturas, Cultur prepara una renovación de las salas de cine del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.