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Yucatán

Olas de calor en Yucatán podrían volverse más frecuentes y largas; durarían hasta 8 días y alcanzarían los 44 grados

La investigación señala que las olas de calor son más frecuentes y persistentes en la Península de Yucatán que en el noroeste de México.

Estudio revela que el calor en Yucatán puede prolongarse hasta 8 días con temperaturas de 44 °C
Estudio revela que el calor en Yucatán puede prolongarse hasta 8 días con temperaturas de 44 °C / Por Esto!

El mayor riesgo del calor extremo en la Península de Yucatán no está necesariamente en romper récords de temperatura, sino en soportar jornadas sofocantes durante cuatro, cinco y hasta ocho días consecutivos.

Una investigación científica encontró que las olas de calor ocurren con mayor frecuencia y persistencia en Yucatán, Campeche y Quintana Roo que en el noroeste de México, aunque en aquella región del país los termómetros pueden alcanzar valores máximos superiores.

La diferencia importa porque una sucesión prolongada de días calurosos deja menos tiempo para que el organismo reduzca su temperatura y se recupere, particularmente cuando las noches también permanecen cálidas y húmedas.

El riesgo se refleja ya en los registros sanitarios. Hasta la semana epidemiológica 32 del 2026, los tres estados de la Península acumulaban 141 personas afectadas por temperaturas extremas y siete fallecimientos, de acuerdo con la Secretaría de Salud federal. Adultos mayores, niñas y niños, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan durante varias horas bajo el sol se encuentran entre los sectores más expuestos.

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Hasta ocho días de calor continuo

El estudio “Contrasting Heatwave Regimes in Dry and Humid Subtropical Mexico: A Station-Based Probabilistic Assessment” identificó diferencias importantes entre el comportamiento del calor extremo en la Península y el Noroeste mexicano.

Mientras en el Noroeste predominan episodios con temperaturas máximas más elevadas durante junio, julio y agosto, en la región peninsular los eventos aparecen con mayor recurrencia y se concentran principalmente entre abril y junio, antes del establecimiento pleno de la temporada de lluvias.

La tasa promedio estimada fue de alrededor de 0.33 episodios anuales por estación climatológica en la Península de Yucatán , frente a 0.16 en el Noroeste.

Es decir, la recurrencia histórica calculada para la región fue aproximadamente el doble.

La duración más común se ubicó entre cuatro y cinco días, aunque algunos eventos alcanzaron hasta ocho jornadas consecutivas.

Durante esos periodos, las temperaturas pueden mantenerse alrededor de 40 a 44 grados Celsius y superar en aproximadamente 4.5 grados las condiciones habituales.

El cuerpo, principal afectado

Una temperatura elevada durante algunas horas puede provocar deshidratación, agotamiento y golpe de calor.

Cuando la exposición se prolonga durante varios días, el organismo enfrenta una dificultad adicional: pierde oportunidades para recuperar su temperatura normal.

Las noches calurosas agravan el problema porque reducen el descanso térmico que normalmente permite disminuir el estrés acumulado durante el día.

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En una región húmeda como la Península, además, el sudor se evapora con mayor dificultad y pierde eficiencia como mecanismo para enfriar el cuerpo.

Por ello, dos lugares con la misma temperatura pueden representar riesgos distintos dependiendo de la humedad, la duración del episodio y las condiciones nocturnas.

También presiona agua y electricidad

Las consecuencias de varios días de calor no se limitan a los hospitales. Las familias consumen más agua para hidratarse y utilizan durante más tiempo ventiladores y equipos de aire acondicionado.

Comercios, hoteles, hospitales y centros laborales también incrementan sus necesidades de refrigeración.

Esa demanda simultánea puede elevar la presión sobre las redes de agua potable y electricidad precisamente durante las horas de mayor temperatura.

Para quienes trabajan en construcción, agricultura, pesca, servicios urbanos u otras actividades a la intemperie, las jornadas prolongadas representan además una exposición laboral.

Los investigadores plantean que estas diferencias regionales deben considerarse al diseñar medidas de prevención y no aplicar los mismos criterios en todo el país.

Casi cuatro décadas bajo análisis

El estudio no se elaboró a partir de un episodio aislado. Los especialistas analizaron registros de estaciones climatológicas de la Comisión Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional. También utilizaron información atmosférica del sistema de reanálisis ERA5 para estudiar las condiciones relacionadas con estos fenómenos.

Entre las medidas planteadas se encuentran anticipar el abastecimiento de agua, reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar pausas e hidratación para trabajadores expuestos y disponer de espacios donde la población vulnerable pueda reducir su temperatura.

La advertencia científica agrega otra dimensión: para esta región, el peligro no siempre está en el día que rompe el récord, sino en todos los que vienen detrás sin dar tregua.