Desde las primeras horas de este Día de las Madres, los panteones de la ciudad abrieron sus puertas para recibir a hijos, nietos y hermanas que acudieron a rendir homenaje a las mujeres que marcaron sus vidas.
A partir de las 7 de la mañana, los camposantos comenzaron a llenarse de visitantes que, con flores en mano, recordaron a las madres campechanas que ya no están físicamente, pero permanecen en la memoria de sus familias.
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La escena se repite en cada pasillo: hijos acompañados de sus nueras, hijas con sus descendientes o algún ser querido que deposita un arreglo floral en memoria de la figura que les dio vida y los forjó.
El ambiente es solemne, pero también de gratitud. Entre las tumbas se escuchan oraciones, palabras de cariño y silencios que transmiten respeto. El 10 de mayo en Campeche no solo es una fecha de celebración, sino también de recordación y unión familiar.
Los panteones de San Francisco de Campeche se convirtieron en un punto de encuentro donde la tradición se mezcla con la emoción. Para muchos, acudir en esta fecha es un acto de continuidad, un vínculo que reafirma la importancia de las madres en la historia personal y comunitaria.
En el panteón de Samula, familias acuden a celebrar a las mamás
El panteón de Samula construido en 1957 también recibe la visita de los familiares que asisten para manifestar su cariño a las mamás fallecidas.
En lo que correspondía a la comunidad de Samulá y que hoy está bajo la administración del municipio este espacio público también recibe la visita de hijos, hijas y nietos que vienen a depositar un arreglo floral a las madres