Con paso firme, vestido con un uniforme militar confeccionado especialmente para él y con una sonrisa que apenas podía contener la emoción, Ángel de Jesús Contreras Reyes, de 11 años de edad, ingresó marchando a la explanada del 10º Batallón de Infantería, donde por unas horas dejó de ser un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, TDAH, y lento aprendizaje para convertirse en el Soldado Honorario de la jornada.
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Originario de la capital campechana y estudiante de primaria, Ángel fue el protagonista del programa Soldado por un Día, una actividad de proximidad social mediante la cual el Ejército Mexicano abre las puertas de sus instalaciones para que niñas y niños conozcan de cerca la labor de quienes portan el uniforme verde olivo.
Acompañado por sus padres y familiares, el pequeño vivió uno de los momentos más emotivos al encabezar los honores a la Bandera. Frente a un pelotón de militares, observó cómo el lábaro patrio ascendía lentamente por el asta, ondeando majestuosamente con sus colores verde, blanco y rojo, mientras realizaba el saludo con la solemnidad que exige el protocolo castrense.
La emoción era evidente. Por momentos no sabía hacia dónde dirigir la mirada ni qué quería descubrir primero. Todo era nuevo para él. Escuchó por radio las comunicaciones militares, conoció la ambulancia, los equipos tácticos, los distintos uniformes que utilizan los soldados, los vehículos oficiales y la forma en que se preparan para auxiliar a la población mediante el Plan DN-III-E durante desastres y emergencias.
También aprendió sobre las técnicas de camuflaje y convivió con un binomio canino del batallón. Aunque al principio mostró temor, debido a que tiempo atrás sufrió el ataque de un perro, poco a poco ganó confianza hasta acercarse a él y observar una demostración de sus habilidades, arrancando aplausos y sonrisas de todos los presentes.
La aventura continuó cuando los soldados lo ayudaron a subir a un vehículo oficial para darle un recorrido por la explanada militar. Desde ahí saludó entusiasmado a quienes lo observaban, disfrutando cada instante como si realmente formara parte de la tropa.
Durante la ceremonia, el personal militar destacó que Ángel representa un ejemplo de fortaleza, voluntad y superación, por lo que le dieron una cálida bienvenida como integrante honorario del batallón.
Al concluir la visita, el Teniente Coronel de Infantería Romeo Pérez Zárate, segundo comandante del 10º Batallón de Infantería, le entregó un reconocimiento y un tradicional carrito de madera elaborado con madera de la región, recuerdo que conservará como testimonio de un día inolvidable.
El Capitán Segundo de Infantería Rigoberto Lagunas Ortega explicó que el programa Soldado por un Día forma parte de las acciones de proximidad social del Ejército Mexicano para acercar a la niñez a las actividades que realizan los militares y fortalecer los lazos con la sociedad.
JGH