Se estima que en la actualidad existen al menos 169 hipopótamos dispersos en las cuencas del Río Magdalena, principalmente en el Magdalena Medio. Dichos animales son descendientes de cuatro ejemplares, introducidos a Colombia por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de los ochenta.
Luego de cuatro largas décadas con la presencia de la especie exótica en el país, situación que divide opiniones y preocupa a autoridades ambientales, el Gobierno colombiano generó controversia al autorizar el sacrificio de 80 hipopótamos, que serían eliminados mediante rifle sanitario o eutanasia química (inyección letal).
Irene Vélez Torres, Ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, declaró que sin estas medidas, el control poblacional de los enormes mamíferos sería "imposible". La funcionaria destacó que mantener a los animales en confinamiento implica altos costos operativos, que contemplan la castración obligatoria de cada ejemplar y la construcción de infraestructura adecuada para evitar el hacinamiento.
De acuerdo con estimaciones, en caso de no intervenir, para el año 2030, el Magdalena sería hogar de al menos 500 hipopótamos que afectarían de manera directa a especies nativas como el manatí (Trichechus manatus manatus), que en el contexto nacional colombiano, se considera En Peligro (EN), debido al deterioro de sus poblaciones y la destrucción de su hábitat.
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¿México podría intervenir y salvar hipopótamos?
En medio de la problemática, México busca intervenir para rescatar a algunos ejemplares, antes de que la campaña para sacrificarlos, prevista para el segundo semestre de 2026, comience a ser ejecutada. Cabe destacar que los ejemplares presentan malformaciones por la endogamia, que se produce por la reproducción entre individuos estrechamente emparentados.
En declaraciones para el medio Excélsior, Ernesto Zazueta, presidente de la Asociación de Zoológicos Criaderos y Acuarios de México (Azcarm), reveló que desde 2023 reunió los requisitos zoosanitarios para el traslado a México de los primeros 10 hipopótamos colombianos, y gracias a esto cuenta con la autorización del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Sin embargo, para dar continuidad a la importación de los animales se requiere el permiso de exportación, autorización que debe ser expedida por la nación sudamericana. Sin embargo, la posible llegada de los hipopótamos al país se mantiene congelada, mientras la decisión de las autoridades colombianas parece estar tomada.