La recolección de sargazo en Quintana Roo alcanzó las 106 mil 848 toneladas durante la presente temporada. La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), encabezada por Óscar Rébora Aguilera, confirmó que los esfuerzos estatales se complementan con la colocación gradual de barreras antisargazo y un plan de expansión de infraestructura con apoyo del Gobierno Federal; sin embargo, ayer, 52 de las 140 playas monitoreadas en la entidad presentaron recale excesivo del alga, mientras que solo cinco se mantienen libres de la macroalga.
Las enormes acumulaciones de esta alga flotante han afectado playas, arrecifes, bahías, manglares y praderas marinas, además de generar impactos económicos, de salud y sociales, afirmó por su parte Rosa Elisa Rodríguez Martínez, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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En la presente temporada, la Secretaría de Marina ha instalado alrededor de 11 mil metros de los 16 mil metros de barrera adquiridos por la administración estatal. Las labores de despliegue registran pausados avances debido a condiciones meteorológicas como oleaje, corrientes marinas y vientos fuertes.
Las barreras protectoras operan en puntos estratégicos de la costa como Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual. Se prevé completar los 16 kilómetros comprometidos este año.
Además, con la nueva inversión anunciada por el Gobierno de México, la entidad proyecta sumar cerca de 35 kilómetros adicionales de barreras, alcanzando una cobertura cercana a los 50 kilómetros.
Paralelamente, la capacidad operativa de la Secretaría de Marina para retirar la macroalga en alta mar se incrementó sustancialmente. Al inicio de la administración se retiraban cerca de mil toneladas en el mar, mientras que en la presente temporada la cifra supera las 16 mil toneladas, precisó Rébora Aguilera.
En tanto, la investigadora de la UNAM indicó que las consecuencias del sargazo abarcan el ámbito ecológico, económico y de salud pública.
Explicó que en Tulum las estrategias de control no han sido suficientes y algunos hoteles han cerrado o plantean operar sólo algunos meses al año; mientras que en Playa del Carmen también se han registrado cierres de establecimientos y una disminución de la actividad en restaurantes y comercios por la reducción de visitantes.
Daño ambiental
La docente recordó que recientemente se reportó la mortandad de miles de peces en una zona de Puerto Morelos por la disminución de oxígeno ocasionada por la descomposición de grandes cantidades de sargazo, lo que también ha provocado afectaciones a pastos marinos, tortugas, bahías y manglares.
En cuanto a la salud pública, señaló que los trabajadores encargados de la recolección y los habitantes de la zona costera son los más expuestos, debido a que el alga en descomposición libera gases como sulfuro de hidrógeno en altas concentraciones, ocasionando dolor de cabeza, irritación de vías respiratorias, náuseas y mareos.
Afectación alcanza el sur de Cozumel
A este panorama estatal se suma la situación registrada en la zona sur de Cozumel, donde tras varias semanas con presencia limitada en los últimos días se reportó un recale concentrado frente a clubes de playa. La contingencia obligó a reforzar la limpieza manual, ya que el uso de maquinaria pesada está restringido en la franja costera para proteger los nidos de tortuga marina.
Datos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) señalan que en la isla se han retirado alrededor de mil 100 toneladas de alga durante la temporada. Prestadores de servicios turísticos locales expresaron su preocupación de que los arribazones continúen de forma continua, prolongando los tiempos necesarios para mantener las playas en condiciones operativas.
Impacto económico en Tulum
El sargazo también afecta al sector hotelero de Tulum, donde la ocupación ha caído hasta 15 por ciento y cada establecimiento puede destinar hasta dos millones de pesos para retirar el alga.
La presencia del sargazo, que ahora se prolonga hasta cuatro o cinco meses, también ha provocado caídas de hasta 60 por ciento en las ventas de comercios y restaurantes.
Ante el impacto, hoteleros analizan limitar su operación a los meses con menor presencia de sargazo, aunque hasta ahora no existe una decisión formal.
Raíz del problema excede las soluciones locales
A pesar de las barreras instaladas, los barcos sargaceros y los proyectos para transformar el material en biogás o insumos de construcción, la crisis del sargazo no se resolverá en las costas mexicanas, advirtió María Zorrilla Ramos, investigadora del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad (Centrus) de la Universidad Iberoamericana.
Enfatizó que el sargazo no es un problema exclusivo del Caribe, sino un fenómeno global impulsado por el calentamiento oceánico y el vertimiento de agroquímicos en ríos de múltiples países. Ante esta situación, señaló la urgencia de articular una política internacional con una perspectiva de fondo.
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Acuerdos
“Necesitamos un solo acuerdo que vincule a todos los países que están involucrados. Tenemos que tener políticas que vean el océano como un bien común”, planteó Zorrilla Ramos, al tiempo de desligar la responsabilidad directa del país en el origen del fenómeno.
“Lo que nos está llegando no es un tema de mala gestión ambiental previa en México; es el resultado de una mala gestión de los océanos”, dijo.
Destacó que las alternativas de industrialización del alga ayudan, pero resultan insuficientes frente a la magnitud del volumen que arriba a las costas, por lo que la estrategia debe concentrarse en compromisos internacionales obligatorios para toda la cuenca del Atlántico.