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Quintana Roo / Cancún

Hospital de Zona no. 3 del IMSS en Cancún está colapsado; derechohabientes están hartos

Los familiares de los pacientes están desesperados, ya que no pueden soportar ver a sus enfermos en tales condiciones, no teniendo más opción que resignarse.

Derechohabientes se quejan de las condiciones del hospital del IMSS en Cancún.
Derechohabientes se quejan de las condiciones del hospital del IMSS en Cancún. / Foto: Por Esto!

Con hasta ocho horas de espera para recibir atención en Urgencias, los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) qué acuden al hospital de Zona no. 3 en el centro de Cancún están hartos del pésimo trato que la institución les brinda.

La señora Rubí tiene 82 años, y desde antes del mediodía esperaba por atención en urgencias, ya que su piel se tornó amarilla, y pese a ser una adulta mayor no le han brindado atención. Los pacientes están en camillas sobre los pasillos, evidenciando qué dentro de los cuartos de enfermos ya no hay más espacio. La farmacia surte medicinas, pero las recetas resultan incompletas, generando gastos a los derechohabientes.

El hospital general de zona no. 3 del IMSS está en una situación crítica, que no es reciente, sino que se viene arrastrando desde hace varios meses, conforme la sobresaturación volvió casi imposible atender a los pacientes que acuden a este nosocomio en busca de atención para sus enfermedades, lesiones, consultas médicas o urgencias.

Durante la madrugada de este miércoles, personal médico y trabajadores denunciaron en redes sociales que la situación ya es insostenible, teniendo que atender a pacientes en pasillos y otras áreas que no corresponden con un trato digno para nadie.

“Tengo 82 años, tengo cáncer de mama, ahora mi piel se puso amarilla y con ayuda de mi hija vine a urgencias, pero voy para ocho horas sentada aquí y no me han ingresado para poder atenderme. Tenemos frio, hambre y estamos cansadas, ambas somos mayores, y solo podemos esperar hasta ver en qué momento me pueden atender”, decía la señora Rubí.

Panoramas igual de desoladores se pueden ver en las áreas de hospitalización, donde los pacientes incluso están postrados en sus camillas afuera, en los pasillos y en áreas no destinadas a la atención a un enfermo.

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Los familiares de los pacientes están desesperados, ya que no pueden soportar ver a sus enfermos en tales condiciones, no teniendo más opción que resignarse. Reconocen que el trabajo del personal médico, enfermeros y de salud es bueno, y como lo refieren en sus propias palabras, “hacen milagros” ya que tienen que improvisar debido a la falta de insumos, como unos simples abatelenguas, que les hacían falta a los otorrinolaringólogos.

“No puede ser que ni abatelenguas haya. Tuve que salir a comprar un paquete a la farmacia, porque si no era imposible que la doctora otorrino me atendiese”, detalló la señora Marite.

Familiares esperaban a las afueras del hospital, en áreas verdes o entre las salas de espera, con miradas de frustración, cubriéndose el rostro con las manos, en un ambiente de impotencia y desesperación.

“Mi papá ingresó por una tromboflebitis, y estamos a la espera de su mejora, pero antes de tener cama en un cuarto estuvo una noche entera y parte del martes en pasillos. Me entristece mucho verlo aquí, pero no podemos darnos el lujo de un hospital privado”, mencionaba el señor Nicolás.

En el área de farmacia, una larga fila se apreciaba en ella, y algunos derechohabientes no tenían más opción que retirarse con recetas sin ser surtidas completamente, porque la medicina no la hay, y desde hace largo tiempo.

Mientras tanto, los derechohabientes del IMSS, pacientes y familiares deben armarse de paciencia y esperanzarse en que los cuadros clínicos mejoren, padeciendo de primera mano las deficiencias del sistema de salud público, el cual desde hace años les ha prometido que mejoraría, sin embargo, han visto y sufrido un empeoramiento que ya está costando vidas.