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Quintana Roo / Cancún

Autopromoción y polémicas rodean a Pablo Gutiérrez a la candidatura para la presidencia municipal de Cancún

Ciudadanos critican su trayectoria como funcionario municipal, plagada de ambición desmedida.

Habitantes cuestionaron que servidores públicos prioricen su imagen por encima de los problemas
Habitantes cuestionaron que servidores públicos prioricen su imagen por encima de los problemas / Especial

Pablo Gutiérrez Fernández, secretario general del Ayuntamiento de Benito Juárez y figura en ascenso dentro de Morena, se consolida como uno de los aspirantes a la candidatura para la presidencia municipal de Cancún en las elecciones del 2027. Su nombre lidera algunas preferencias internas de perfiles masculinos, pero su trayectoria como operador político cercano a la presidenta municipal, Ana Paty Peralta, está marcada por millonarios gastos en promoción personal con recursos públicos, señalamientos de ambición desmedida y acusaciones de complicidad en esquemas de extorsión y corrupción, todo ello en medio de pobres resultados en la atención de problemas estructurales.

En una ciudad que demanda gestión eficiente y transparencia, su proyección genera escepticismo y rechazo entre sectores ciudadanos hartos de operadores que priorizan imagen sobre resultados.

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Gutiérrez Fernández inició su trayectoria formal como Regidor (2018-2021), fue reelecto para el periodo 2021-2024 y promovido para ocupar la Sindicatura dentro del Cabildo de Benito Juárez y luego la Secretaría General en el Ayuntamiento de Benito Juárez. Resultó nombrado encargado de despacho de la presidencia municipal durante la licencia de Ana Patricia Peralta.

Su rol como funcionario municipal lo ha colocado en el centro de la operación diaria del Gobierno local. Antes de estos puestos, su perfil se construyó como operador político dentro de estructuras morenistas; sin embargo, diversas voces en el interior del Ayuntamiento lo señalan como corrupto, prepotente, misógino y abusivo, que es conocido por su altanería, soberbia y prepotencia; mientras que, críticos y medios locales cuestionan la eficacia real de su gestión.

Enfrenta una denuncia por presuntos actos de abuso de poder
Enfrenta una denuncia por presuntos actos de abuso de poder / Especial

Se le acusa de protagonismo tardío y calculado de cara a tiempos electorales, ya que su operatividad se reduce a un esquema de reacción, pues su presencia en las calles solo es visible cuando el termómetro social hierve ante el cierre de vialidades, contingencias por incendios o crisis de alto impacto mediático, dejando en el abandono la gestión de las problemáticas estructurales que diariamente asfixian a miles de cancunenses. Utiliza su posición para generar narrativa personal más que soluciones estructurales, por lo que se le señala que lleva un año haciendo campaña anticipada y rotulando bardas públicas con la leyenda: Mejor Pablo. De acuerdo asociaciones civiles, mandó a rotular más de mil 500 bardas con su nombre y en color guinda.

A esto se suma una denuncia en su contra ante la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo por violencia dentro de la administración municipal con el número VG/BJ/077/02/2026, interpuesta por una funcionaria identificada con las iniciales A.J.I., por presuntos actos de abuso de poder y conductas que habrían generado un ambiente laboral hostil, además de utilizar la atención a víctimas de violencia de género como un botín político y propagandístico.

Es acusado de salir a las calles por protagonismo
Es acusado de salir a las calles por protagonismo / Especial

Uno de los señalamientos más graves contra Gutiérrez Fernández es el uso de recursos públicos para promoción personal; reportes indican que la Secretaría General dispuso en el 2025 de más de 350 millones de pesos, parte de los cuales habrían sido destinados a operadores mediáticos y publicidad que ensalzan su figura como gestor cercano a la ciudadanía. Del 2026 se desconoce cuánto ha gastado; sin embargo, son múltiples sus publicaciones repetidas en las redes sociales y medios que intentan hacerlo destacar, las cuales han sido interpretadas como campaña anticipada financiada con dinero público.

Además, se le señala como parte de un esquema donde se toleran o no se combaten de fondo extorsiones a comerciantes y prestadores de servicios en Cancún, además de la corrupción dentro del Registro Civil. Denuncias periodísticas lo vinculan a un estilo de operación que prioriza control político y lealtades internas sobre transparencia y combate frontal a la corrupción. Estos señalamientos han erosionado su imagen y alimentado percepciones de un funcionario más atento a ambiciones personales que a rendición de cuentas.

Su aspiración a la Alcaldía genera tensiones internas en Morena, su cercanía con la actual administración es vista como continuidad de un modelo que no ha resuelto los problemas de fondo de Cancún.

La radiografía de Pablo Gutiérrez Fernández revela a un operador municipal con experiencia administrativa, pero con un historial de gastos millonarios en autopromoción, señalamientos de tolerancia a extorsiones y resultados limitados en la solución de problemas estructurales. En Benito Juárez, donde convergen turismo, población flotante y desigualdad, su figura plantea dudas sobre si puede ofrecer liderazgo real o solo continuación de prácticas que priorizan imagen y control interno.

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El interés social radica en cómo su trayectoria ilustra los vicios de la política local: el uso de recursos públicos para construir candidaturas, la ambición personal por encima del servicio y la persistencia de señalamientos que erosionan la confianza ciudadana. En un Quintana Roo donde Morena prometió cambio, la proyección de cuadros con estos lastres hacia la alcaldía de Cancún genera cuestionamientos sobre renovación genuina.

La ciudadanía, cada vez más exigente, observa con rechazo cómo operadores como Gutiérrez Fernández avanzan sin resolver los rezagos que afectan diariamente la calidad de vida de miles de cancunenses. Los millonarios gastos en publicidad y las acusaciones pendientes seguirán siendo elementos centrales del escrutinio rumbo al 2027.