Ante la disminución de la actividad turística en la Riviera Maya y la pérdida de empleos en el sector, habitantes de optaron por vender ropa, calzado y artículos personales para obtener ingresos que les permitan cubrir gastos básicos y afrontar la complicada situación económica que atraviesan sus familias.
José Morales explicó que, al quedarse sin trabajo, decidió desprenderse de algunas pertenencias para conseguir recursos. Señaló que muchas personas se encuentran en circunstancias similares y buscan alternativas para llevar alimento a sus hogares. “No podemos quedarnos de brazos cruzados, tenemos que hacer algo para comer”, expresó.
Por su parte, Ana Patricia Gómez comentó que la reducción en la llegada de turistas ha afectado a toda la ciudad debido a que gran parte de su economía depende de esta actividad. Consideró que la falta de otras industrias limita las opciones laborales para quienes pierden su fuente de ingresos.
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Además de la escasez de vacantes, habitantes señalaron que algunas ofertas disponibles no resultan suficientes para cubrir el costo de vida. Una trabajadora relató que le ofrecieron empleo en una tienda de ropa con un salario de 300 pesos diarios, sin apoyo para transporte, ni alimentos, condiciones que consideró insuficientes para sostener a una familia.
Yuli Fernández Tuyub, habitante, indicó que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir necesidades esenciales. Explicó que el elevado costo de los alimentos obliga a muchas familias a consumir únicamente lo indispensable, situación que repercute en la salud de niños y adultos.
Tras quedarse sin empleo, decidió vender ropa y calzado que tenía en casa para generar recursos mientras encuentra una nueva oportunidad laboral. Señaló que ha tenido que rematar algunos artículos personales para enfrentar los gastos cotidianos.
En tanto, Josefina Mendoza optó por comercializar prendas y zapatos por catálogo desde su domicilio. Explicó que prefiere esta modalidad debido a la incertidumbre económica y a las dificultades que enfrentan quienes buscan emprender mediante un establecimiento físico.
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Joel Lara Ríos informó que instaló un bazar en su vivienda para ofrecer ropa usada a bajo costo. Comentó que decidió vender prendas que ya no utiliza y ponerlas al alcance de familias que no pueden adquirir artículos nuevos.
Lara Ríos, de oficio mesero, comentó que la baja ocupación hotelera afectó directamente sus ingresos. Aunque no paga renta, señaló que los gastos del hogar continúan y que las necesidades de sus hijos lo obligan a buscar alternativas para obtener recursos mientras mejora la situación económica.