La pesca de mero en el puerto y sus comisarías ha logrado estabilizar tanto sus niveles de captura como los precios del producto, según informaron cooperativas de la región, luego de varias semanas de incertidumbre propias del inicio de la temporada.
Tras el arranque de la pesquería del mero el pasado 1 de abril, el precio de la escama presentó variaciones constantes, una situación considerada normal durante las primeras semanas de actividad debido a los ajustes entre producción y demanda en los distintos mercados.
Sin embargo, el panorama comenzó a mejorar con la llegada de las primeras embarcaciones de viaje y las entregas iniciales del producto a compradores, lo que permitió generar una dinámica comercial más estable.
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El empresario pesquero Manuel Sánchez Gonzáles explicó que esta estabilidad ha sido positiva para el sector, ya que brinda mayor confianza a los compradores, quienes pueden realizar transacciones y proyectar compras futuras con márgenes de variación, menores, a diferencia de los periodos de alta volatilidad en los precios.
Indicó que, históricamente, los años con precios inestables suelen derivar en una caída de ventas y dificultades para el sector pesquero; en contraste, cuando los se mantienen constantes, las operaciones comerciales tienden a prolongarse durante toda la temporada, beneficiando tanto a trabajadores como a comercializadores.
Hasta ahora, los niveles de captura son considerados promedio por empresarios pesqueros consultados. Aunque no se ha registrado una producción extraordinaria, tampoco se reporta un mal inicio de temporada, por lo que la pesquería de mero en 2026 se mantiene dentro de parámetros normales.
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No obstante, los hombres de mar señalaron que, como ha ocurrido en años recientes, las zonas de captura continúan alejándose cada vez más de la costa, lo que incrementa los costos de operación para localizar los ejemplares.
En cuanto a los precios, estos continúan variando según el tipo de comprador y las condiciones de comercialización; actualmente, el mero grande se cotiza entre 220 y 280 pesos por kilogramo, tanto para congeladoras como para pago directo al pescador.