El titular de la Secretaría de Fomento Turístico de Yucatán (Sefotur), Darío Flota Ocampo, informó que continúan las negociaciones entre autoridades, artesanos y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para lograr la reapertura de Chichén Itzá.
El funcionario señaló que las mesas de diálogo muestran avances y existe expectativa de alcanzar un acuerdo en el corto plazo para definir la fecha y las condiciones bajo las cuales volverá a operar la zona arqueológica más visitada del país.
Flota Ocampo indicó que el cierre mantiene atentos a operadores turísticos nacionales e internacionales, especialmente provenientes de Quintana Roo, debido a la relevancia de Chichén Itzá en los circuitos turísticos de la Península de Yucatán.
Noticia Destacada
Luto en Chichén Itzá: Despiden a “El Wero” y “Tomasita”, los icónicos perros guardianes de la pirámide de Kukulkán
Mientras tanto, el flujo de visitantes ha sido redirigido hacia otros atractivos arqueológicos del estado, principalmente Ek Balam y Balankanché. El primero ha resultado uno de los más beneficiados por la contingencia debido a su cercanía con Chichén y al creciente interés de turistas que buscan alternativas.
Asimismo, explicó que el Patronato Cultur, responsable de la operación turística en la zona, mantiene labores de orientación para visitantes que llegan sin conocer la suspensión temporal y les ofrece opciones cercanas para continuar sus recorridos.
El titular de Sefotur reconoció que el cierre ha generado afectaciones económicas en distintos sectores vinculados a la actividad turística de la región Oriente del estado.
Noticia Destacada
INAH y Gobierno de Yucatán presentan propuesta de reubicación a artesanos de Chichén Itzá
El impacto, agregó, no sólo alcanza al INAH o a Cultur, también a artesanos, comercios, cafeterías, estacionamientos y operadores turísticos que integraban visitas a Chichén Itzá dentro de excursiones hacia Valladolid, restaurantes y cenotes cercanos.
El cierre temporal de Chichén Itzá ocurre en uno de los periodos de mayor movimiento turístico, lo que ha incrementado la preocupación entre prestadores de servicios y comunidades que dependen económicamente del flujo de visitantes hacia la zona arqueológica.