El puerto de Progreso celebra hoy el 155 aniversario de su fundación, consolidado como uno de los principales motores económicos de Yucatán y la Península, además de ser un importante punto de conexión marítima para el comercio, el turismo y la llegada de cruceros internacionales.
Como parte de la conmemoración, el ayuntamiento preparó un programa de actividades cívicas, culturales y artísticas que incluye la entrega de la Medalla al Ciudadano Distinguido Juan Miguel Castro Martín, reconocimiento que este año recibirá Ramón Navarro Ceballos por su trayectoria y aportaciones al municipio. Asimismo, María Sofía Ruiz Esparza fue designada embajadora de los festejos del 155 aniversario.
El cronista de la ciudad, Pedro Bermúdez Solís, recordó que la fundación de Progreso respondió a la necesidad de establecer un puerto más cercano a Mérida que sustituyera la función comercial de Sisal, cuyo acceso se complicaba durante la temporada de lluvias. Tras diversos estudios y gestiones ante el Gobierno Federal, el entonces presidente Ignacio Comonfort autorizó en 1856 la creación de la nueva población.
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No obstante, fue el 1 de julio de 1871 cuando quedó formalmente fundada con la categoría de pueblo. Apenas cuatro años después obtuvo el rango de villa y, el 4 de octubre de 1875, recibió el título de ciudad, distinción que conserva hasta la actualidad.
Ubicado en la costa Norte de Yucatán, el municipio está integrado por la cabecera y las comisarías de Chicxulub, Chelem, Chuburná, Flamboyanes, Paraíso y San Ignacio. Su estratégica ubicación frente al Golfo de México permitió que rápidamente se convirtiera en el principal Puerto de Altura del estado.
Los registros históricos indican que fue Juan Miguel Castro y Martín, acompañado por Simón Peón y Pedro Cámara Vergara, quien en 1840 identificó el punto más cercano de la costa a Mérida, apenas a 34 kilómetros de distancia, sitio que bautizaron como El Progreso. Años más tarde, ese hallazgo daría origen al puerto que transformaría la economía yucateca.
Desde finales del siglo XIX, el crecimiento marítimo impulsó importantes obras de infraestructura, entre ellas la construcción del antiguo muelle de arcos, el ferrocarril Mérida-Progreso, la instalación del telégrafo, teléfono y tranvías, convirtiendo al puerto en uno de los más dinámicos del Golfo de México.
Durante gran parte del siglo XX, Progreso llegó a recibir simultáneamente más de 20 embarcaciones de distintas nacionalidades, consolidándose como un centro de exportación e importación y favoreciendo el desarrollo de la industria pesquera, comercial y de servicios.
En la actualidad, el Puerto de Altura, la constante llegada de cruceros internacionales y las obras de ampliación portuaria mantienen a Progreso como un punto estratégico para el desarrollo económico del Sureste mexicano. A ello se suman proyectos de infraestructura como el viaducto de la calle 82 y la futura conexión con el Tren Maya, iniciativas que buscan fortalecer la competitividad del municipio y atraer nuevas inversiones.
A 155 años de su fundación, Progreso continúa escribiendo una historia de crecimiento y modernización, sin perder de vista su identidad marítima y su papel como la principal puerta de entrada al mundo maya y uno de los pilares del desarrollo económico de Yucatán.