La economía informal de Yucatán inició el 2026 con menor dinamismo que el promedio nacional. Durante el primer trimestre, los puestos de trabajo remunerados en este sector cayeron 1.5% a tasa anual, mientras en el país aumentaron 0.4%, de acuerdo con las Mediciones de la Economía Informal Trimestral por Entidad Federativa (Meitef) del Inegi.
La diferencia también se reflejó en los ingresos. Las remuneraciones vinculadas a la informalidad crecieron apenas 1.2% en Yucatán, frente a un avance nacional de 5.3%.
El Valor Agregado Bruto (VAB) de la economía informal sí aumentó en el estado, pero lo hizo a un ritmo de 1.1%, casi la mitad del crecimiento de 2% registrado en el país.
Los datos muestran además un comportamiento desigual entre los distintos componentes de la informalidad.
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El llamado sector informal, integrado principalmente por negocios sin personalidad jurídica, mantuvo cierto dinamismo. Su VAB creció 3.3% en Yucatán y las remuneraciones aumentaron 5.4%.
Contraste entre sectores
En contraste, las otras modalidades de informalidad –que incluyen a trabajadores empleados en unidades económicas formales, pero sin prestaciones o sin acceso pleno a la seguridad social– retrocedieron. En ese segmento, el VAB cayó 2.3%, mientras las remuneraciones disminuyeron 1.9%.
El contraste es relevante porque muestra que el crecimiento de algunas actividades informales no fue suficiente para compensar la pérdida de puestos remunerados ni el menor avance de los ingresos.
En términos generales, Yucatán cerró el primer trimestre con una economía informal todavía activa, pero con señales de debilitamiento en el empleo y con una evolución salarial mucho más lenta que la observada a nivel nacional.
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Señales contradictorias
El reporte del Inegi permite además distinguir que no toda la informalidad se comporta de la misma manera: los pequeños negocios sin registro tuvieron un mejor desempeño que los trabajadores informales vinculados a empresas formalmente establecidas.
Esa diferencia ayuda a explicar por qué el valor generado por la informalidad pudo crecer 1.1% mientras el número de puestos remunerados disminuyó 1.5%.
El dato deja así una señal contradictoria para el mercado laboral yucateco: la actividad económica informal siguió generando valor, pero con menos plazas remuneradas y con ingresos que avanzaron muy por debajo del promedio nacional.