En pleno periodo vacacional, menos de la mitad de las habitaciones de hotel disponibles en Yucatán tuvieron huésped. La ocupación estatal se ubicó en 46.7% durante julio, 8.3 puntos porcentuales por debajo del 54.97% registrado en el mismo mes del 2025.
La caída ocurrió pese al movimiento turístico propio del verano y exhibe un problema que la propia Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur) ha identificado: la oferta de alojamiento está creciendo más rápido que la cantidad de viajeros que permanecen por lo menos una noche en el estado.
Mérida obtuvo el mejor resultado entre los principales destinos, aunque tampoco consiguió llenar la mitad de sus habitaciones: alcanzó 49.2%. Valladolid registró 41.2%, Izamal 32.8%, la zona hotelera cercana a Chichén Itzá 31.8% y Uxmal apenas 23.8%.
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Las cifras corresponden a establecimientos de hospedaje y no al número de personas que ingresaron a los sitios arqueológicos.
Menos noches para más cuartos
En julio llegaron a Yucatán 243 mil visitantes con pernocta, 1.3% menos que un año antes. En los primeros siete meses del 2026 sumaron un millón 518 mil 64, una reducción acumulada de 1.6%.
En sentido contrario, la infraestructura continuó aumentando.
El estado tenía 17 mil 693 habitaciones hoteleras registradas en julio, frente a 17 mil 403 en el mismo mes del 2025, un crecimiento aproximado de 1.7%. A esa oferta se añaden alrededor de 12 mil espacios comercializados mediante plataformas digitales, según estimaciones expuestas por Sefotur, por lo que el mercado ronda las 30 mil opciones de hospedaje.
Las unidades anunciadas en plataformas no son directamente equivalentes a una habitación hotelera ni permanecen necesariamente disponibles todo el año, pero aumentan la competencia por las noches que compra cada visitante.
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Valladolid muestra con claridad esa presión. Durante la construcción del Tren Maya aumentó la demanda temporal y surgieron nuevos establecimientos o viviendas reconvertidas en hospedaje. Terminada aquella etapa, permaneció una oferta mayor enfrentándose a una demanda menor.
El resultado de julio fue una ocupación de apenas 41.2%.
El flujo visitante crece, pero no las estancias
Otros indicadores turísticos presentan una trayectoria distinta. El Aeropuerto Internacional de Mérida movilizó 362 mil 828 pasajeros en julio, 3.3% más que un año antes. El movimiento aéreo acumulado entre enero y julio aumentó 6.9%. Progreso recibió ese mes 11 cruceros con 42 mil 764 pasajeros, 7.7% más viajeros que en julio del 2025. Entre enero y julio arribaron 107 embarcaciones con 336 mil 792 cruceristas, un incremento de 19.8% en pasajeros.
Pero ni un pasajero aéreo es necesariamente un turista alojado en hotel ni un crucerista compra una noche de hospedaje.
Parte de quienes llegan al aeropuerto son residentes que regresan a casa, viajeros que tienen vivienda propia, habitantes de Campeche que utilizan la terminal de Mérida o personas que optan por alojamiento mediante plataformas.
Los pasajeros de crucero, por su parte, permanecen sólo unas horas en tierra. Por eso el crecimiento de aerolíneas y navieras puede convivir con habitaciones vacías.
La facturación aún resiste
La baja ocupación tampoco significa, por sí sola, que los hoteles estén ingresando menos dinero.
Entre enero y junio del 2026, los establecimientos reportaron 2 mil 9 millones de pesos de ingresos, frente a aproximadamente mil 890.6 millones durante el mismo periodo del 2025. El aumento nominal fue de alrededor de 6.3%.
El dato obliga a separar dos problemas: cuántas habitaciones se venden y cuánto dinero producen las que sí se ocupan.
El Impuesto sobre Hospedaje añade otra variable. Desde enero la tasa bajó de 5% a 4.5%. Entre enero y junio se recaudaron 90.9 millones de pesos, frente a unos 94.7 millones en el mismo periodo del 2025, una reducción cercana al 4%. Sin embargo, parte de esa diferencia puede estar relacionada precisamente con la menor tasa y no solamente con la actividad turística.
La apuesta por gastar más
Sefotur busca compensar el bajo crecimiento del turismo tradicional con segmentos de mayor gasto. Uno de ellos es el turismo de reuniones. Para este año se proyecta una derrama superior a 2 mil millones de pesos ligada a congresos, convenciones y otros encuentros, mientras que sólo entre septiembre y diciembre se calculan alrededor de mil 300 millones.
Otra estrategia apunta al turismo comunitario, con más de 80 experiencias distribuidas en distintas zonas de Yucatán.
El reto de fondo, sin embargo, sigue estando en los cuartos.
En el 2025 el estado recibió 2.67 millones de turistas con pernocta, mientras la oferta hotelera y de alojamiento temporal continuó expandiéndose. Si la demanda no avanza al mismo ritmo, cada nueva habitación entra a competir por un mercado que prácticamente no crece.