Vecinos de la comunidad maya de Yax Kachal Bak, conocida como Molas, salieron ayer a las calles para denunciar que el constante paso de camiones cargados con cerdos y la expansión de granjas porcícolas mantienen bajo asedio al poblado.
Los habitantes advirtieron que la actividad pone en riesgo el acuífero, deteriora las condiciones sanitarias y amenaza sus tierras comunales, por lo que exigieron la intervención de las autoridades para frenar lo que consideran un problema ambiental cada vez más grave. La movilización volvió a exhibir uno de los conflictos socioambientales más prolongados de Yucatán.
Desde hace varios años, comunidades mayas de municipios como Homún, Sitilpech, Kinchil y Santa María Chí han cuestionado el crecimiento de la industria porcícola por las presuntas afectaciones al agua, los malos olores y el impacto que genera sobre la calidad de vida de los habitantes.
Ahora, la comisaría meridana de Molas, en el Sur del municipio, se suma a esa lista de localidades que reclaman una mayor regulación de esta actividad.
Los manifestantes iniciaron el recorrido en el sitio donde recientemente un camión que transportaba cerdos derribó un cable del tendido eléctrico, incidente que derivó en un accidente cuando un vecino realizaba las reparaciones correspondientes.
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Para la comunidad, el hecho dejó al descubierto el riesgo permanente que representa el tránsito de unidades de carga por las estrechas calles de la comisaría.
Además del peligro vial, denunciaron que los vehículos dejan escurrimientos de excremento y olores fétidos que afectan el ambiente del poblado, situación que, aseguran, se ha intensificado conforme aumenta la actividad de las granjas instaladas en los alrededores.
Molestia contra San Gerardo
Feliciana Ek, vecina de Molas que participó en la protesta, explicó a POR ESTO! que la preocupación creció tras la clausura definitiva de la granja Santa María (en septiembre del 2025), y el traslado de los animales hacia otras unidades de producción.
Cabe señalar que la Profepa verificó el retiro total de los animales el 29 de abril de este año.
“Nos preocupa que aquí vuelva a pasar lo mismo. Ya estamos viendo más camiones, más malos olores y tememos que también termine contaminándose el agua que consumimos”, expresó.
Uno de los principales señalamientos estuvo dirigido contra las granjas ubicadas al Sur de Molas, algunas relacionadas con la empresa San Gerardo. Los habitantes sostienen que la llegada de más porcinos incrementará la presión sobre el medio ambiente y agravará el riesgo de contaminación del manto freático, del cual dependen cientos de familias de la zona.
Amenaza de inmobiliarias
Durante la caminata también resonaron consignas en defensa de las tierras de uso colectivo y contra el avance de desarrollos inmobiliarios, al considerar que ambos procesos representan una amenaza para el territorio y la permanencia de la comunidad maya.
Al concluir el recorrido, representantes del poblado acudieron a la Comisaría Municipal para entregar un escrito en el que solicitaron información sobre posibles autorizaciones relacionadas con el transporte de cerdos y la ampliación de las granjas.
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Sin embargo, personal de la dependencia les informó que no podía recibir el documento y les pidió regresar en otra fecha, situación que generó inconformidad entre los asistentes. La protesta cerró con la entonación del Himno Nacional frente a la sede de la comisaría.
Bloqueo momentáneo
Minutos después arribó un tráiler cargado con cerdos, cuyo ingreso fue bloqueado momentáneamente por los manifestantes. Aunque elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), que escoltaban la unidad, solicitaron liberar la vialidad, los vecinos mantuvieron su postura durante varios minutos antes de permitir el paso del vehículo.
Para los habitantes de Molas, el problema rebasa el tránsito de camiones. Aseguran que está en juego la conservación de su territorio, la protección del acuífero y el futuro de una comunidad que se resiste a que el crecimiento de la industria porcícola transforme su entorno sin que, afirman, existan garantías suficientes para evitar daños ambientales y a la salud.