La administración del presidente Donald Trump anunciará este miércoles que no respaldará, por ahora, la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una decisión que pondrá en marcha el mecanismo de revisión previsto en el propio acuerdo comercial y abrirá un periodo que podría extenderse hasta 2036 si no se alcanza un nuevo consenso entre las tres naciones.
La determinación no implica la cancelación inmediata del tratado ni la salida de Estados Unidos del acuerdo, pero sí evita que éste sea renovado automáticamente por otros 16 años, como contempla el mecanismo de revisión sexenal establecido cuando el T-MEC entró en vigor en julio de 2020.
Con esta decisión comenzará un proceso de revisiones periódicas que permitirá a México, Estados Unidos y Canadá continuar negociando el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte.
La cláusula de revisión mantiene vigente el tratado
El T-MEC incorpora una denominada "cláusula de extinción", negociada durante el primer mandato de Donald Trump, mediante la cual los tres socios comerciales deben expresar de manera conjunta su intención de extender la vigencia del tratado.
Al no existir unanimidad, el acuerdo no se renueva automáticamente hasta 2046 y, en cambio, entra en un esquema de revisiones anuales que podrá prolongarse durante una década.
Si durante ese periodo los tres gobiernos no alcanzan un nuevo consenso, el tratado concluiría su vigencia el 1 de julio de 2036, cuando se cumplan los 16 años originalmente previstos.
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No obstante, especialistas recuerdan que este mecanismo es independiente de la cláusula de retiro, la cual permite que cualquiera de los tres países abandone el tratado mediante una notificación formal con seis meses de anticipación.
Washington mantiene presión para renegociar el acuerdo
El anuncio coincide con una reunión virtual prevista entre los responsables comerciales de México, Estados Unidos y Canadá, en la que se espera abordar el inicio formal de la revisión del tratado.
Paralelamente, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezada por Jamieson Greer, ya programó una nueva ronda de negociaciones con autoridades mexicanas para la semana del 20 de julio, lo que refleja la intención de Washington de impulsar modificaciones al acuerdo.
Entre las principales exigencias estadounidenses destacan el incremento del contenido nacional en la fabricación de vehículos producidos en América del Norte, así como nuevas medidas destinadas a impedir que productos con componentes provenientes de China puedan beneficiarse de las ventajas arancelarias del T-MEC.
Fuentes cercanas a las negociaciones indican que Estados Unidos busca que los automóviles fabricados en la región incorporen al menos 50 por ciento de contenido específicamente estadounidense, además de elevar el contenido regional total hasta 82 por ciento para acceder a los beneficios comerciales.
México y Canadá respaldan la continuidad del tratado
Mientras Washington optó por no respaldar la prórroga automática, tanto México como Canadá ya manifestaron oficialmente su intención de extender la vigencia del acuerdo.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó este martes que el Gobierno mexicano firmó la carta correspondiente para apoyar la renovación del T-MEC por otros 16 años y reveló que Canadá hizo lo mismo.
Sin embargo, precisó que Estados Unidos no suscribió ese documento, por lo que el mecanismo de revisión previsto en el tratado comenzará formalmente.
Sheinbaum reiteró que México llega a esta etapa con disposición para dialogar y destacó que el sector empresarial de los tres países continúa siendo uno de los principales defensores del acuerdo debido a la integración de las cadenas productivas de América del Norte.
Canadá permanece al margen de algunas negociaciones
Aunque la revisión del T-MEC involucra a los tres socios, las negociaciones más avanzadas se desarrollan actualmente entre Estados Unidos y México.
Washington aún no ha establecido un calendario formal de conversaciones con Canadá, país con el que mantiene diversos desacuerdos comerciales relacionados con el acceso al mercado lácteo canadiense y otras medidas de protección comercial adoptadas por algunas provincias.
Pese a ello, autoridades estadounidenses mantienen comunicación con funcionarios canadienses para abordar esos temas de manera paralela.
El futuro del T-MEC dependerá de las próximas negociaciones
La decisión de Estados Unidos representa el inicio de una etapa clave para el futuro del tratado comercial más importante de América del Norte.
Aunque el acuerdo seguirá vigente, las revisiones anuales servirán como espacio para negociar cambios en sectores estratégicos como la industria automotriz, las reglas de origen, la integración regional y las medidas para limitar la participación indirecta de productos chinos en las cadenas de suministro.
El desarrollo de estas negociaciones será determinante para definir si el T-MEC logra extender su vigencia más allá de 2036 o si, por el contrario, concluye el periodo originalmente establecido cuando sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
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