La ciudad presume ser el principal destino turístico de México, pero cada lluvia exhibe una de sus principales debilidades: la falta de suelo suficiente para absorber el agua pluvial. Mientras tanto, ciudadanos se quejan de los constantes encharcamientos y la falta de desazolve de los pozos de absorción.
La Dirección de Servicios Públicos Municipales reconoció que la ciudad cuenta con cerca de 8 mil pozos de absorción, aunque otras cifras oficiales hablan de 6 mil 400 unidades e incluso de 5 mil 800. Esta infraestructura debería ser suficiente, pero en la realidad no evita las inundaciones. Durante la temporada de lluvias de este año, las precipitaciones de hasta 88 milímetros en un día provocaron que el agua alcanzara 90 centímetros dentro de viviendas de la Supermanzana 43, Bonampak, Donceles, Huayacán y Villas Otoch y Tierra Maya.
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El rezago
Entre los ejercicios fiscales del 2024, 2025 y 2026, el Ayuntamiento reportó la construcción de solo 274 pozos nuevos, además de perforar o ampliar otros 62. En total, fueron 336 intervenciones en tres años. Mientras tanto, en lo que va del 2026 se han desazolvado más de 3 mil 800 pozos y realizado más de mil mantenimientos.
El director de Pozos y Playas, Arturo Quintero, reconoce que faltan al menos 31 pozos en puntos críticos ya identificados: las avenidas Yaxchilán, Sunyaxchén, Palenque, Andrés Quintana Roo, Nichupté, Lak’in, Ruta 4 y Ruta 5, así como la Supermanzana 260 y el Mercado 28.
La profundidad reglamentaria de un pozo es de 30 a 33 metros, pero en obras recientes, como la de la Supermanzana 43, se está llegando a 45 metros para aumentar su capacidad; sin embargo, las labores de mantenimiento revelan que muchos están obstruidos por basura, lodo y sedimentos. La acumulación no se debe solo a la falta de limpieza, sino también a un diseño insuficiente.
Una ciudad que crece
De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Quintana Roo es el segundo estado con mayor crecimiento poblacional de México, con una tasa anual de 2.2%, frente al 0.7% nacional. Solo Baja California Sur registra un crecimiento mayor, con 3.4%.
Benito Juárez, municipio donde se asienta Cancún, pasó de 911 mil 503 habitantes en el 2020 a un millón 24 mil 359 en el 2025, con lo que superó el millón de habitantes. Esto representa un aumento de 112 mil 856 personas en cinco años, equivalente a un crecimiento de 12.38% y una tasa anual de 2.36%. Actualmente, concentra el 48.9% de toda la población de Quintana Roo.
La Ley de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de Quintana Roo establece que los desarrolladores deben cumplir con la normativa de infraestructura pluvial, incluida la construcción y entrega de pozos de absorción, captadores y redes de desalojo, conforme al Atlas de Riesgo.
Sin embargo, el ritmo de construcción de viviendas y vialidades pavimentadas supera la capacidad de infiltración que se conserva.
“Cada metro cuadrado de selva o suelo permeable que se pavimenta es un litro de agua que antes se infiltraba y ahora tiene que ir a un pozo”, explicó el urbanista Carlos Veloz.
El costo en salud
El agua estancada no es solo un problema de tránsito, sino también de salud pública. Especialistas como Jorge Alfredo Herrera Silveira, investigador del Cinvestav Mérida, han advertido que el estancamiento prolongado en Cancún, como ocurre en la laguna Bojórquez, genera condiciones favorables para la proliferación de bacterias que pueden provocar gastroenteritis severa, infecciones de piel, otitis y conjuntivitis.
A ello se suman los riesgos asociados con las inundaciones en el Caribe: dengue, zika y chikungunya. El mosquito Aedes aegypti se reproduce en agua estancada en menos de 72 horas.
También existe riesgo de leptospirosis y enfermedades gastrointestinales por el contacto con aguas contaminadas con basura y aguas negras.
La exposición prolongada a aguas residuales puede provocar dermatitis y micosis, especialmente en niños y adultos mayores. Asimismo, el moho y la humedad permanente dentro de las viviendas inundadas pueden generar problemas respiratorios, sobre todo en aquellas donde el agua alcanzó 90 centímetros.
El Ayuntamiento ha desplegado 30 brigadas con 195 trabajadores, 25 vehículos, un camión Vactor y una perforadora. Las labores incluyen la atención de 92 pozos y 705 rejillas por jornada, así como la liberación de 52 vialidades. Sin embargo, la estrategia continúa centrada en atender las afectaciones mediante el achique, el bombeo y el desazolve.
La problemática persiste tanto en diversas zonas de la ciudad como en la zona turística. De acuerdo con especialistas y activistas, el constante crecimiento inmobiliario y turístico de la zona hotelera de Cancún supera la capacidad de un sistema sanitario con más de 50 años de antigüedad. Esta situación genera derrames de aguas residuales que ejercen presión sobre la laguna Nichupté, los humedales y los arrecifes del Caribe Mexicano.
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Lo que dice la gente
Israel Hernández, habitante de Villas Otoch Paraíso, afirmó que sobre la avenida Niños Héroes, frente a su negocio, hay una coladera que se tapa cada vez que llueve.
“Han venido los del Ayuntamiento, como una vez al año, pero arrojan el agua al otro lado de la calle, igual los lodos, por lo que el problema no termina de solucionarse. Hay proliferación de moscos, moscas, no podemos pasar por la zona”, señaló.
Alicia Castillo, habitante del fraccionamiento Villa Marino, consideró que el sistema de drenaje pluvial y sanitario es “lo peor que puede tener Cancún”, pues, a su juicio, la capacidad de absorción del agua es deficiente en toda la ciudad. Esto, afirmó, genera olores fétidos por las aguas negras sin que las autoridades den una solución.
En cuanto llueve, Cancún se convierte en una laguna, con rebosamientos de alcantarillas en distintos puntos, sin distinción de zonas. La situación se presenta tanto en el bulevar Kukulcán como en el primer cuadro de la ciudad y las colonias urbanas, señaló.
Francisca Hernández, habitante de la Supermanzana 313, indicó que el problema no se limita a la falta de atención de los pozos de absorción, sino que también incluye la falta de pavimentación de calles. Señaló que las autoridades municipales argumentan que las vialidades no han sido recibidas, pese a que los habitantes llevan años pagando el impuesto predial.
¿Qué piensan los defensores ambientales?
La asociación Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) ha cuestionado la autorización continua de nuevos desarrollos, pese a que diagnósticos previos ya advertían sobre las limitaciones operativas de la infraestructura existente.
La organización sostuvo que desde hace años la zona hotelera ya no soporta una mayor carga y que el entonces Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) había alertado sobre las deficiencias de la red. Asimismo, señaló que el municipio tiene conocimiento de descargas ilegales.
La antigüedad del alcantarillado, diseñado hace casi cinco décadas para atender una demanda habitacional y turística muy inferior a la actual, agrava considerablemente el panorama.
El deterioro de las instalaciones propicia colapsos y taponamientos recurrentes que favorecen los vertimientos de aguas residuales y contribuyen al daño ambiental.