Wilbert Alberto Batún Chulim, diputado local por Morena en la XVIII Legislatura, emerge como uno de los nombres que más suenan para la candidatura de dicho partido a la presidencia municipal de Benito Juárez en el 2027. Su nombre corre en los pasillos, pero su trayectoria se resume en gestiones discretas, intervenciones de mero trámite y pobres resultados. Eso basta para cuestionar si realmente tiene madera para gobernar el municipio más grande, complicado y económicamente poderoso del estado.
En una ciudad agobiada por inseguridad, servicios públicos hechos trizas, movilidad infernal y desigualdad que no para de crecer, su proyección genera escepticismo entre ciudadanos cansados de promesas y que exigen resultados, no sólo fidelidad al partido.
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Los orígenes y comercios previos
Batún Chulim, licenciado en Derecho, se hizo dirigente de Morena en Benito Juárez y forma parte de los fundadores del partido en Quintana Roo. Su carrera pública empezó en el 2018 como diputado plurinominal en la XVI Legislatura local; en el 2021 saltó a la federal por el Distrito 3 en la LXV Legislatura y desde el 2024 tiene una curul en el Congreso estatal. No hay rastro de grandes empresas en su currículum; sin embargo, antiguos aliados destaparon que arrancó en los negocios con un ciberporno en el Crucero en el 2014, rentando cabinas para encuentros sexuales. Vendió el local al ver que la política le daba mejores dividendos, donde ahora se le acusa de traficar influencias al mejor postor y acumula señalamientos directos por corrupción.
Una labor legislativa tibia y de bajo perfil
En la Cámara de Diputados y en el Congreso local, Batún se ha limitado a seguir la línea oficial de Morena: intervenciones previsibles y votos en bloque. Su paso legislativo ha sido duramente criticado por la falta total de iniciativas propias, el seguimiento flojo y un papel reducido a ser uno más de la bancada.
En la XVIII Legislatura no ha dejado huella en temas urgentes como seguridad, sargazo, movilidad o transparencia. Todo se reduce a discursos de ocasión y votaciones colectivas. De las 33 iniciativas que presume haber presentado, sólo cuatro son suyas; las otras 29 fueron en paquete con Morena, PT y PVEM. Analistas locales lo pintan como un diputado de bajo perfil y prácticamente nula capacidad.
Traiciones, manipulaciones y tensiones internas
Su intención de llegar a la Alcaldía de Benito Juárez ha provocado un buen revolcón interno en Morena. En el 2021, cuando dejó la curul local para buscar la federal, lo acusaron de traicionar al partido al pactar con Gustavo Miranda —entonces presidente de la Junta de Gobierno— la entrega de comisiones importantes.
El año pasado lo señalaron por manipular la integración de los comités del partido, metiendo a sus allegados para allanarse el camino a la candidatura. Para muchos, su ascenso es la continuación de un estilo que pone las lealtades y los acuerdos internos por encima de méritos, experiencia y trabajo efectivo.
Hasta la fecha, su trayectoria no muestra ninguna capacidad gerencial para lidiar con los graves problemas que sufre Cancún.
Campaña anticipada
Como la mayoría de los aspirantes de Morena en el estado, Batún empezó desde el 2026 su campaña anticipada sin disimulo: bardas pintadas por la ciudad, camioneta rotulada y publicidad pagada en redes. A pesar de las quejas formales ante las autoridades electorales, salió exonerado, lo que sólo alimenta la idea de impunidad y favoritismo dentro del proceso.
La radiografía de Alberto Batún Chulim deja ver a un político con militancia morenista firme, pero con un historial lleno de gestiones discretas, intervenciones tibias y resultados muy pobres. Más que un legislador comprometido, luce como un "levanta dedo" obediente.
En un Quintana Roo donde Morena prometió una verdadera transformación, su subida hacia la alcaldía más importante del estado despierta serias dudas sobre la autenticidad de cualquier renovación y su capacidad real para gobernar un municipio repleto de problemas estructurales.
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El interés social de este caso está en que refleja las tensiones internas de Morena: seguir apostando por cuadros de trayectoria discreta y sin logros relevantes, donde la lealtad al partido pesa más que el mérito y los resultados concretos.
En Benito Juárez, donde la gente clama soluciones urgentes a la inseguridad, movilidad y los servicios, la proyección de perfiles como Batún genera escepticismo generalizado sobre lo que realmente ofrece el partido.
Los cuestionamientos a su gestión, los señalamientos de corrupción, su oscuro inicio en los negocios y la ausencia de logros visibles seguirán siendo tema central del debate rumbo al 2027. La ciudadanía mira con preocupación cómo el partido prefiere reciclar operadores de bajo perfil, en vez de impulsar liderazgos con verdadera capacidad de cambio.