En una superficie de hasta 50 mil metros cuadrados, además de otros predios anunciados con lonas de “Próxima apertura”, al menos tres asentamientos irregulares se desarrollan al noreste de la ciudad, en áreas verdes que anteriormente correspondían a excedentes y terrenos no adquiridos por grandes constructoras o particulares. Ahora, la expansión urbana alcanzó esta zona y varias familias comenzaron a establecerse mediante la construcción de viviendas.
La colonia Centenario tiene menos de un año desde que comenzó a formarse. Con machetes, coas y herramientas de mano, los primeros ocupantes desmontaron el terreno para levantar casas de madera y lámina, mientras algunas ya son edificadas con ladrillos y concreto. Todavía es común observar camiones de volteo y de redilas que transportan materiales o retiran escombro para nivelar la superficie.
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“Nos vimos en la necesidad de vivir aquí porque no había más opciones. No tenemos recursos para comprar una vivienda o un departamento y aquí nos ofrecieron lotes a precios accesibles; incluso a algunos no les costaron y luego dicen que los regularizan”, comentó el vecino Gael. Al igual que en otros asentamientos irregulares, el lugar carece de servicios básicos como agua potable, drenaje y energía eléctrica.
Otros sectores de la zona tienen mayor tiempo de ocupación y las viviendas ya son construidas con materiales más resistentes. Algunos residentes perforaron pozos para abastecerse de agua, mientras quienes aún no cuentan con uno pagan una cuota a vecinos para llenar tambos.
De acuerdo con habitantes del lugar, actualmente todos los lotes están vendidos y posteriormente se abrirán nuevos espacios. Añadieron que la ubicación resulta atractiva por su cercanía con la avenida 20 de Noviembre.
“Poco a poco vamos construyendo nuestras viviendas con los recursos que tenemos. Sabemos que es un asentamiento irregular, pero es la única opción. Nos falta hacer los pozos y organizarnos para instalar cableado eléctrico”, expresó una vecina.
Aunque los pobladores reconocen que ocupan un predio invadido, consideraron que permanecer en el lugar no representa un problema inmediato. Su principal preocupación es que, en el futuro, puedan regularizar la tenencia de la tierra y obtener la documentación correspondiente. Por ahora, muchos de los nuevos colonos aún no habitan de manera permanente debido a que las construcciones siguen inconclusas, aunque confían en terminarlas con recursos propios.
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“Hemos escuchado que en otros asentamientos los documentos y títulos de propiedad pocas veces llegan a manos de quienes realmente viven ahí. Mientras podamos permanecer en este lugar lo haremos, porque necesitamos un sitio para vivir”, señaló Emilia. ama de casa.
Algunos habitantes indicaron que los terrenos miden aproximadamente seis por 18 metros, aunque otros presentan dimensiones distintas y todavía requieren delimitarse para evitar conflictos. En los caminos de acceso aún permanecen lonas con la leyenda “Se vende” y números telefónicos para solicitar informes, por lo que cada interesado deberá valorar los riesgos antes de adquirir un lote en este tipo de desarrollos irregulares.