María Cristina Torres Gómez es hoy secretaria de Gobierno (Segob) de Quintana Roo y una de las piezas más cercanas a la mandataria Mara Lezama; antes, ocupó múltiples cargos en administraciones priístas, fue la primera mujer en gobernar Solidaridad, hoy Playa del Carmen, (2016-2018) por la coalición PAN-PRD cuando dio su primer salto, después diputada local, cuando dio su segundo brinco y cambió de bancada hacia Morena.
Hace unos días confirmó que mantiene abierta la ruta para volver a buscar la Presidencia Municipal de Playa del Carmen en el 2027 con Morena; por ahora, espera la convocatoria de su partido, sigue al frente de la política interna del estado. Su currículum es largo, pero también lo son los expedientes que arrastra de cuando ocupó esa misma silla, que ahora busca de nuevo, lo mismo que cuando fue gerente de la Desarrolladora de la Riviera Maya.
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Del PRI al PAN y Morena
Torres es abogada, antes de la política pasó por la Procuraduría Agraria, áreas jurídicas del Gobierno municipal y estatal, secretaría general del Ayuntamiento playense y la notaría pública número 60 en Playa del Carmen. Luego de renunciar al PRI, en el 2016 ganó la Alcaldía de Solidaridad con la coalición UNE (PAN-PRD) y se convirtió en la primera mujer en encabezar el municipio; al terminar el trienio llegó a la XVI Legislatura como Diputada plurinominal por Acción Nacional. En el 2021 se separó de esa bancada y se sumó a la de Morena. El cambio coincidió con su interés por volver a contender por la Presidencia Municipal. En el 2022, con el triunfo de Mara Lezama fue designada Secretaria de Gobierno, cargo que ocupa hasta ahora.
En febrero del 2026 descartó cualquier aspiración a Othón P. Blanco; sin embargo, hace unos días, dejó claro que Playa del Carmen es el municipio que sigue en su radar. “Quiere gobernar nuevamente” la demarcación, según fuentes cercanas y al interior de Morena permanecerá en la Segob hasta que el partido abra el proceso. La trayectoria describe a una política que ha sabido moverse entre partidos y espacios de poder. También describe a alguien que ya gobernó Playa del Carmen y ahora pretende repetir con otra camiseta.
Los pendientes de la administración 2016-2018
El trienio de Torres como Alcaldesa no quedó limpio de cuestionamientos. La Auditoría Superior del Estado y la Contraloría municipal posterior documentaron irregularidades en el manejo de recursos. Reportes periodísticos y denuncias hablan de pagos a decenas de empresas señaladas como fantasma o factureras por montos que, según distintas versiones, van de decenas a más de 144 millones de pesos. En un caso se le reclamó la devolución de más de 27 millones. En otro se habló de un posible daño patrimonial cercano a los 300 millones. Ninguno de esos expedientes se resolvió de manera pública y contundente a favor de una absolución plena.
Durante su administración fueron beneficiados corporativos de Chiapas, Tabasco y, principalmente, de Yucatán. Entre las empresas fantasmas aparecieron Diplon; Ditrecsa; Kingsky; Alianza Retilih; Dekatech System; Administradora de Servicios Lubak; Constructora y Mantenimiento Serguan; Escala Planeación Estratégica Corporativa y Estructuras Internas de Negocios Sustentables.
Además, News Quintana Roo; Palja Soluciones Inmediatas; Servicio Camarillo; Takan Diseñando Ideas; Vigilancia y Limpieza Ward y Vigiservicios; Inmediatricxs e Implementación de Estructuras Funcionales Operativas.
Durante su gestión también se registraron problemas en la cárcel municipal: contratos millonarios para alimentar a internos y custodios convivieron con quejas de hambre, riñas, conatos de motín y presencia de drogas, celulares y armas dentro del penal; además fue justo cuando el mundo volteó a ver la grave inseguridad que se vivía en Playa del Carmen, luego de registrarse una balacera que dejó varios muertos y heridos durante un festival de música en el bar playero Blue Parrot.
A esto se suman los señalamientos de activistas como gerente de la Desarrolladora de la Riviera Maya (Derimaya) del 2002 al 2010, cuando fue acusada de adjudicar terrenos a nombre de terceros para su beneficio, en el organismo creado para regularizar predios en la colonia Colosio y que, según las denuncias, terminó asociada a desalojos, invasiones y presunta extorsión.
Además, Torres Gómez en su momento interpuso denuncias contra su antecesor en el Palacio municipal, Mauricio Góngora, por peculado. El contraste es que quien hoy aspira a regresar fue señalada por el mismo tipo de faltantes que en su momento atribuyó a otros.
La Secretaria que no suelta la silla
Desde la Secretaría de Gobierno, Torres ha sido la operadora política del gabinete de Mara Lezama. Coordina con municipios, impulsa programas de identidad y registro civil, y aparece en actos junto a la actual alcaldesa Estefanía Mercado. Su cercanía con el poder estatal le da músculo. También la coloca en una posición delicada: una funcionaria de primer nivel que mantiene abierta la aspiración a un cargo de elección popular mientras sigue ejerciendo un puesto de control político.
En Playa del Carmen la discusión del 2027 no es sólo de nombres, es de memoria y Cristina Torres ya gobernó el municipio. Lo hizo con otra coalición, cambió de partido, llegó a la diputación, escaló a la Segob y ahora vuelve a mirar la misma silla. Los señalamientos de empresas fantasma, el manejo de la cárcel y las denuncias sobre Derimaya no se han disuelto con el tiempo ni con el cambio de camiseta y los playenses tienen memoria y aún la recuerdan. La aspiración está puesta sobre la mesa y el expediente de su primer Gobierno y su carrera también.
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Playa del Carmen arrastra basura acumulada, alumbrado deficiente, calles deterioradas, inseguridad que cierra comercios y la percepción de un poder más ocupado en acomodos que en resolver lo cotidiano. Cristina Torres Gómez se presenta como la secretaria de Gobierno cercana a Mara Lezama, la exalcaldesa que ya gobernó el municipio y la política que cambió de partido para escalar. Sus críticos recuerdan que su trienio 2016-2018 dejó expedientes abiertos por compañías fantasma, faltantes millonarios y denuncias sobre el manejo de la cárcel y de organismos como Derimaya.
La trayectoria es la de una abogada que pasó del PRI al PAN y luego a Morena, ocupó la Alcaldía, la Diputación y ahora la Segob y que vuelve a mirar la misma silla. La pregunta que circula en las calles de Playa del Carmen no es sólo si tiene experiencia o cercanía con el poder estatal. Es si un perfil que ya gobernó el municipio y arrastra señalamientos de desvío de recursos puede ofrecer algo distinto a lo que la ciudad ya conoce. La ciudadanía observa. Y el historial de Cristina Torres -exalcaldesa panista, diputada, secretaria de Gobierno y aspirante a repetir bajo la sombra de expedientes sin resolver- sigue abierto.