La prolongada temporada baja redujo el flujo de clientes y los ingresos de pequeños negocios de Cozumel, lo que llevó a algunos propietarios a recurrir a créditos y préstamos para cubrir gastos fijos, nómina y pagos a proveedores, mientras esperan una recuperación de la actividad turística.
Datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) estatal indican un aumento de entre 10 y 15 por ciento en las solicitudes de crédito para establecimientos, por encima de la media estatal. Se estima que cerca de 40 a 45% de los comercios de la isla han buscado financiamiento este año.
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De acuerdo con cifras del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del Inegi, en Cozumel operan entre 4 mil 500 y 5 mil unidades económicas, de las cuales más de 90 por ciento corresponden a micro, pequeñas y medianas empresas. El comercio, los servicios de alimentos y bebidas, así como las actividades vinculadas con el turismo, concentran una parte importante de estos establecimientos.
La caída de ingresos durante varios meses obligó a ciertos comercios a recurrir a recursos externos para mantener sus actividades. En locales con desembolsos permanentes, como renta, electricidad, salarios, insumos y servicios, la merma en la entrada de dinero puede generar problemas de liquidez, aun cuando permanezcan abiertos al público.
Manuel Peniche, propietario de un restaurante familiar, señaló que los costos adicionales por operar en la isla, de alrededor de 30%, agravan el panorama. “Ya van varios meses en los que las ventas no alcanzan para cubrir todos los gastos. El crédito no se está utilizando para ampliar el negocio, sino para pagar la renta y mantener los salarios mientras mejora la temporada”, dijo.
Además del crédito bancario, algunos comerciantes recurrieron a préstamos familiares, convenios con proveedores y recortes en desembolsos para evitar acumular mayores compromisos. La estrategia depende de la capacidad de cada establecimiento para conservar efectivo durante las semanas de menor movimiento.
Luis Jiménez, comerciante de abarrotes, explicó: “Se han reducido las compras de mercancía y se pide únicamente lo necesario para cada semana. Antes había días con suficiente venta para reponer inventario; ahora hay que cuidar cada peso para que alcance para los gastos básicos”.
El panorama también repercute en la contratación de personal. Algunos establecimientos han optado por reducir turnos, distribuir las jornadas entre empleados o disminuir temporalmente las horas laborales antes que prescindir de colaboradores.
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Genaro Morales, empresario turístico, señaló que la prioridad es conservar los puestos de trabajo. “Cuando las ventas bajan durante tanto tiempo resulta difícil sostener la misma plantilla. Se han tenido que ajustar horarios y posponer compras que no son indispensables”.
La dependencia de Cozumel respecto de la actividad turística intensifica el impacto de los periodos de menor afluencia. Restaurantes, comercios, prestadores de servicios y otros establecimientos obtienen una parte de sus recursos a partir del consumo de visitantes.
Alicia Domínguez, dueña de una tienda de ropa, indicó que los ingresos han disminuido, mientras los compromisos continúan cada semana. “Se ha tenido que comprar menos mercancía y utilizar parte de los ahorros para mantener abierto el negocio. Si la temporada baja continúa, será necesario buscar un crédito para cubrir los pagos pendientes”.