Para ponerse a salvo de una jauría de perros, un gato subió a la punta de una palma conocida como despeinada. El detalle es que después ya no pudo bajar; por lo mismo, la dueña del predio, María Canul, tuvo que pedir el apoyo de los bomberos para que bajaran al felino, ya que se había pasado parte de la mañana chillando.
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Al predio ubicado sobre la calle 33 con Jacinto Pat, de la colonia Guadalupe, arribaron los tragahumo, quienes subieron hasta la punta de la palma con una escalera.
Cuando uno de los vulcanos intentó atrapar al felino, este brincó y alcanzó la rama de un almendro, donde se quedó. Luego, cuando los bomberos volvieron a intentar atraparlo, saltó de nuevo y alcanzó la azotea de la casa de la señora María, de ahí volvió a saltar una barda y finalmente alcanzó la azotea del vecino para después huir.
Los elementos de Bomberos se quedaron con las ganas de asegurar al animalito, tras el escurridizo escape.