El aumento de las temperaturas y la humedad podría acelerar la expansión del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en el sureste del país, colocando a la Península de Yucatán entre las regiones con mayor riesgo de infestación. La advertencia cobra especial relevancia para la entidad, donde este año ya se confirmaron 37 casos de miasis en personas y una defunción asociada a la enfermedad.
La alerta fue emitida por investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Unidad Mérida, quienes concluyeron que el cambio climático favorecerá las condiciones para la supervivencia y dispersión de la mosca Cochliomyia hominivorax, responsable de depositar las larvas que provocan esta parasitosis.
Los hallazgos fueron publicados en el estudio Reinvasión biológica de Cochliomyia hominivorax en México: impactos y riesgos bajo diferentes escenarios de cambio climático, difundido este año en el Journal of Economic Entomology, en el que participaron 11 especialistas de ambas instituciones.
Para elaborar la investigación, los científicos analizaron 10 mil 204 reportes de brotes registrados entre 2001 y 2025 en siete países, además de utilizar modelos de distribución ecológica y proyecciones climáticas del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Los resultados indican que la presencia del insecto no sólo persistirá, sino que podría extenderse conforme aumenten las temperaturas durante las próximas décadas.
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El modelo identificó que 27 de las 32 entidades del país reúnen condiciones favorables para el establecimiento del gusano barrenador. No obstante, el mayor riesgo se concentra en Chiapas, Tabasco, Campeche, Oaxaca, Guerrero y toda la Península de Yucatán, donde el clima cálido y la elevada humedad crean un ambiente propicio para completar el ciclo biológico del insecto.
Yucatán mantiene vigilancia
La advertencia científica coincide con el incremento de casos humanos registrados en Yucatán durante las últimas semanas. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, en la semana epidemiológica 28 se notificaron 10 nuevos pacientes con miasis causada por Cochliomyia hominivorax, equivalentes al 8.5 por ciento de los casos reportados en el país durante ese periodo.
En las últimas cuatro semanas, la entidad acumuló 27 contagios y, desde que inició la vigilancia especial, suma 37 casos confirmados y una defunción. Quintana Roo registra 22 pacientes y Campeche no reportó nuevos casos en los últimos cortes epidemiológicos. Veracruz concentra el mayor número de afectados del país, con 96.
El primer caso humano de miasis por gusano barrenador en México fue confirmado en la semana epidemiológica 15 de 2025. A partir de entonces, la Secretaría de Salud implementó un sistema especial de vigilancia para monitorear el comportamiento de esta parasitosis, cuyas larvas invaden tejido vivo en personas y animales.
No sólo amenaza al ganado
Los investigadores subrayan que el riesgo trasciende al sector pecuario. Al analizar 238 casos de miasis humana registrados por el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) entre 2025 y principios de 2026, encontraron una estrecha coincidencia entre los contagios y las zonas donde los modelos climáticos prevén una mayor presencia de la mosca.
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Los grupos más vulnerables son adultos mayores, personas con heridas expuestas, habitantes de comunidades rurales y población con acceso limitado a servicios médicos, quienes presentan mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad.
Además del impacto sanitario, el estudio advierte que la expansión del gusano barrenador representa una amenaza para la biodiversidad, ya que las áreas con mayor riesgo coinciden con regiones de alta riqueza biológica. En estos sitios, la mosca puede infestar no únicamente bovinos, ovinos, caprinos y equinos, sino también mamíferos silvestres, incrementando la presión sobre ecosistemas afectados por la deforestación y la fragmentación del hábitat.
Ante este escenario, los especialistas consideran indispensable reforzar la vigilancia epidemiológica, la detección temprana de brotes y las medidas de control para evitar que el gusano barrenador se consolide nuevamente como un problema sanitario permanente en el sureste mexicano.